Rebajas

09.01.2018 | 04:20

Parece que la temporada de rebajas ha empezado bien en Terrassa. Al menos esa es la sensación que tanto clientes como comerciantes tienen después de la primera apertura del año en festivo del pasado domingo. Las rebajas tienen a todo el mundo algo despistados con la nueva realidad comercial que vivimos. Estamos en un momento en el que se están cambiando hábitos comerciales desde el punto de vista del comprador con nuevas formas de compra no sólo mediante rebajas o precios especiales en cualquier época del año, sino también con una ventas muy agresivas a través de internet que también condicionan criterios de consumo.

En lo que a las rebajas se refiere, en primer lugar, tenemos la irrupción con una fuerza tan sorprendente como incuestionable del black friday, que da el pistoletazo de salida a la campaña de Navidad con precios especiales, aunque especialmente a través de internet. A ello, debemos unir la nueva ley que permite flexibilizar la época de rebajas y son los propios comercios los que organizan su calendario gracias a la norma aprobada por el Gobierno del Partido Popular, que como complemento, impugnó ante el Tribunal Constitucional la ley de comercio catalana. Esta circunstancia provoca que las grandes cadenas (aunque es cierto que no todas) realicen campañas de reducción de precios mucho más agresivas que el comercio tradicional, que no puede mantener un ritmo de precios especiales como las poderosas cadenas y franquicias.

De todas formas, el pequeño comercio, seguramente con buen criterio, ha decidido mantener su calendario tradicional e iniciar la temporada de rebajas el día 7 de enero, como se ha hecho siempre. Y el consumidor parece que ha respondido, o al menos eso es lo que se percibió el domingo en Terrassa a pesar de las bajas temperaturas y la lluvia. El centro de la ciudad se llenó de paseantes que si no compraron, al menos curiosearon y empezaron a organizarse sus compras para los próximos días. Si bien los meses previos a la campaña de Navidad fueron complicados para el comercio, especialmente el tradicional, como consecuencia de las altas temperaturas, se prevé que el mal tiempo que durante las primeras semanas de enero se va a instalar entre nosotros sirva para revitalizar las ventas y se esperan subidas de algo menos del cinco por ciento en las facturaciones con respecto al año pasado. Habrá que ver cómo nos habituamos todos a la nueva realidad comercial.

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