Pactos 

30.12.2017 | 04:20

Hoy hablamos en nuestra sección de Economía del Pacto por la Reindustrialización del Vallès Occidental. Nos hacemos eco de las iniciativas que se han llevado a cabo últimamente en torno a la formación, una de las patas sobre las que se asienta el acuerdo. El Pacto por la Reindustrialización, impulsado por comisiones Obreras y UGT y al que se sumaron más de treinta entidades e instituciones de la comarca.

Aquello fue en 2014, cuando todavía se sentía la crisis económica con crudeza. En algunos segmentos de la sociedad, los más desfavorecidos, se sigue sintiendo con fuerza. El pacto pretendía consolidar las condiciones en la comarca del Vallès que permitieran recuperar un tejido industrial competitivo con el que hacer frente a una recuperación económica real con la innovación, la eficiencia y el empleo de calidad como elementos básicos.

Este tipo de pactos están siempre cargados de buenas intenciones y sin poner en duda la necesidad de su existencia, es necesario analizar su eficacia más allá de la puesta en marcha de planes de formación que pretenden conectar con las necesidades reales de las empresas. El problema de este tipo de pactos es, efectivamente, su eficacia por la falta de continuidad en las iniciativas que se proponen y también porque ayuntamientos y consejos comarcales no tienen muchas veces las competencias y la capacidad para incidir en la economía de forma determinante. Ello no quiere decir que debamos abominar de este tipo de iniciativas, pero quizás ser más realistas, posibilistas y también constantes, a través, quizás, de la autoimposición de balances de actuación anuales.

Nuevo año

La llegada del nuevo año llega con los impuestos y tasas congelados como consecuencia de la falta de acuerdo para su revisión entre el equipo de gobierno y la oposición. Pero lo que sí va a subir, y de qué manera, con la llegada del nuevo año va a ser los suministros energéticos. El precio de la luz y el gas generará más desigualdad y la telefonía también será mucho más cara. Es imposible, por mucho que se explique que el ciudadano de a pie logre entender no sólo el recibo de la luz, sino las razones de las subidas de los precios sin motivo aparente y que el estado sea incapaz de controlarlos.

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