Prórroga

27.12.2017 | 04:20

El pleno municipal de diciembre volvió a dejar claro que el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Terrassa está obligado a un trabajo extra para justificar sus propuestas. El rechazo del pleno a la prórroga de la concesión del mantenimiento y explotación publicitaria de las marquesinas de la ciudad es prueba clara de ello. El teniente de alcalde, Marc Armengol, responsable del asunto, justificó la solicitud de un año de prórroga de la gestión de las marquesinas en la voluntad del equipo de gobierno de estudiar la posibilidad de separar el mantenimiento de la explotación publicitaria, al objeto de vincular la primera al pliego de condiciones del concurso para la gestión del transporte público de la ciudad, concesión, por cierto, también prorrogada después de una serie de infortunadas gestiones que se iniciaron en el anterior mandato.
Puede parecer ciertamente ventajista, pero es inevitable decir aquello de se veía venir. Como decíamos, un equipo de gobierno en minoría está obligado a un sobresfuerzo a la hora de llevar y sobre todo justificar propuestas en el pleno. Sin poner en duda la idoneidad de la moción realizada por el equipo de gobierno a través del teniente de alcalde Marc Armengol y sin darle mayor trascendencia de la que realmente merece el asunto, la prórroga de las marquesinas no estaba suficientemente justificada. Es decir, no aportaba argumentos suficientes que acreditase la necesidad de ser tenida en cuenta y su ponente no mostró, probablemente porque veía venir el rechazo del pleno, el entusiasmo necesario para defenderla.
El mandato que van a compartir el dimitido Jordi Ballart y el actual alcalde, Alfredo Vega, tenía y tiene como grandes retos de ciudad dos asuntos que destacan por encima de los demás: la gestión directa del servicio de suministro del agua y la concesión del transporte urbano de la ciudad. Las dos están prorrogadas. En el tema del agua, la prórroga puede entenderse por la complejidad del asunto y por el hecho de que la decisión de asumir la gestión directa se tomó a última hora, aunque también es cierto que desde hace muchos años se sabía que la concesión concluía a finales de 2016. En estos momentos existe una tercera prórroga forzosa del servicio hasta mediados de 2017 y habrá que ver cómo el equipo de gobierno justifica la petición de una nueva. En cuanto a los autobuses, en el anterior mandato se llevó a concurso precipitadamente la concesión, se tuvo que suspender y en estos momentos no estamos en condición de asegurar que ese tema vaya a estar resuelto en este mandato. Lo de las marquesinas es llover sobre mojado.

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