Lectura

23.12.2017 | 04:20

Partimos de la base de que cada proceso electoral tiene su propia idiosincrasia y se hace difícilmente comparable con otros de su "especie" y mucho más con oros que no son de su mismo ámbito. No obstante, es difícil sustraerse a la posibilidad de realizar una lectura en clave municipal de los resultados de la elecciones autonómicas. El 21-D, no sabemos si con perspectivas de futuro o no, ha dado un vuelco radical al equilibrio de fuerzas en Terrassa y si bien es cierto que no se deben analizar desde el municipalismo, sí es verdad que dibuja un mapa político a tener en cuenta.

La victoria de Ciudadanos ha sido incontestable y si bien no le daría una mayoría absoluta, sí le legitimaría para formar gobierno, o al menos intentarlo. El tirón de Inés Arrimadas en Terrassa ha sido más que evidente y ha posibilitado un trasvase de votos importante desde un Partit dels Socialistes de Catalunya debilitado y un Partido Popular que desaparecería del pleno con menos de un cinco por ciento de los votos.

En el denominado bloque independentista, tanto Esquerra Republicana como Junts per Catalunya, han salido notablemente reforzados de estas elecciones, si bien los republicanos habían concebido mejores expectativas. Si nos alejamos del análisis de bloques Esquerra se convierte en la gran fuerza de izquierdas de la ciudad con un veinte por ciento de los votos. En JxCat deben sentirse satisfechos por cuanto las autonómicas han frenado lo que era un evidente camino hacia la irrelevancia.

Terrassa en Comú ha sufrido un frenazo importante en su evolución en la ciudad y la CUP también se ha llevado un revés importante, de la misma manera que lo ha tenido que afrontar en toda Catalunya. La extrapolación del análisis a una clave municipal, quizás sea en la CUP más injusta que en otros partidos. Como ya le ocurrió a Esquerra en otras ocasiones, no se corresponde el trabajo de la formación con la renta en votos. Como se puso ayer de manifiesto en el pleno durante la despedida a la concejal Maria Sirvent, que próximamente ocupará un escaño en el Parlament, la CUP en Terrassa está aplicando unos estándares de rigor y dedicación encomiables que merecen mejor premio.

Hay que insistir en que falta todavía año y medio para las próximas municipales y sería temeroso tomar estos resultados como referencia para realizar una proyección hacia mayo de 2019, aunque no está de más tenerlos en cuenta.

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