Llegó el momento

11.11.2017 | 04:20

Falta menos de una semana para el pleno de investidura del nuevo alcalde de Terrassa y la tensión es importante. Mientras el alcalde accidental, Alfredo Vega, recompone su grupo municipal con la incorporación de los cinco miembros que acepten de la lista electoral del PSC. No puede hacer mucho más. De él no depende su continuidad como alcalde hasta el final del mandato. El lío sigue estando en quienes han decidido que ha llegado el momento del cambio en la ciudad. El proceso está siendo cambiante y sometido, como es lógico, a las tensiones de las servidumbres que la lógica de partidos genera a la hora de negociar.

La cuestión es simple. TeC quiere gobernar con ERC. Para ello, necesita los votos de PDECat y la CUP. Éstos últimos están dispuestos y PDECat también, pero considera una humillación que no les dejen entrar en el equipo de gobierno, es decir, que a Matilla le salga gratis la alcaldía. Sàmper abrió la puerta esta semana a dar el paso, pero esa decisión debe ser refrendada hoy en asamblea y existe una corriente importante en el partido que cuestiona tal generosidad. Por lo tanto, todo está todavía en el aire. Ayer decía un político terrassense que TeC y Esquerra necesitan catorce votos para investir un alcalde y catorce votos para gobernar. Es decir, que por mucho que se aseguren el cambio de equipo de gobierno, si no existe la sintonía suficiente para gobernar durante este año y medio que resta hasta las elecciones municipales, mal servicio se le puede hacer a la ciudad. En ese sentido, la Federació d'Associacions de Veïns de Terrassa realizó ayer un llamamiento a la responsabilidad. La intervención de la FAVT está hecha desde la sensatez y la responsabilidad y alude a la necesidad de estabilidad.

La crisis institucional que vive la ciudad en estos momentos es la más grave desde las primeras elecciones democráticas. Se vive ciertamente una situación de excepcionalidad en Catalunya que tiene una repercusión indudable en la vida política terrassense, pero se corre el riesgo de que ese condicionante genere todavía más estabilidad. Es evidente que los partidos están obligados a alcanzar los acuerdos necesarios para dotar de estabilidad, fiabilidad y máxima eficacia al gobierno de la ciudad, sea cual sea la combinación de fuerzas que resulte de las negociaciones. Hay que tomar ya decisiones; ha llegado el momento de la seriedad y la responsabilidad.

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