Vértigo

09.11.2017 | 04:21

Pues parece que hoy Alfredo Vega es más alcalde que ayer. Terrassa en Comú que se postuló como el partido sobre el que liderar el cambio en la ciudad y que no dijo no a la posibilidad de alcanzar un acuerdo con ERC CUP y de forma indirecta con PDECat, realizó ayer un llamamiento a construir un pacto de concentración ante la situación de excepcionalidad que vive Catalunya en general y Terrassa en particular por la dimisión de Jordi Ballart y cinco de sus concejales. La propuesta era sorprendente y la respuesta de ERC y CUP no se hizo esperar: no es posible para los independentistas compartir gobierno con el PSC.

La situación es por tanto mucho más compleja de lo que habíamos pensado y todavía pueden pasar muchas cosas. A Terrassa en Comú parece que le ha entrado el vértigo por alienarse en un pacto con los independentistas que pueda pasarle factura en un futuro no muy lejano y quiere un gobierno de amplia base ostentando la alcaldía sobre el argumento de que el PSC está en descomposición. Por otra parte, para alcanzar la alcaldía TeC necesita los votos no sólo de Esquerra, sino el voto favorable en primera vuelta de CUP y de PDECat. TeC no quiere ni oír hablar de compartir gobierno con PDECat y Miquel Sàmper no está dispuesto a brindarle los votos a Xavier Matilla para que sea alcalde sin la contrapartida de formar parte del gobierno.

Es todavía muy pronto para predecir lo que va a pasar y debemos realizar un examen de conciencia por nuestra precipitación al dar por hecho un pacto entre TeC, ERC, CUP y PDECat que hiciese alcalde a Xavier Matilla, que todavía debe trabajase, y mucho. Quedan diez días para el pleno de investidura del nuevo alcalde y tal como está la política, se pueden producir situaciones contradictorias en función de horas.

Lo que en estos momentos es evidente es que lo que ayer por la mañana parecía muy claro, por la tarde dejó de serlo. Alfredo Vega, alcalde en funciones, tiene tiempo de recomponer su equipo, cosa que no le va a ser nada fácil, y debe limitarse a esperar. Si en la primera votación no recibe nadie los votos favorables suficientes para convertirse en nuevo alcalde, será él como líder del partido más votado el que asuma la alcaldía. Y lo haría con una minoría más inestable que la que tenía compartiendo gobierno con PDECat. En ese caso, las perspectivas no son nada halagüeñas: dieciocho meses de oposición feroz.

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