Otra vez

02.11.2017 | 04:20

Esquerra Republicana es probablemente el partido en Terrassa con un discurso político estratégicamente mejor elaborado o al menos el que desde el principio del mandato más ha sabido comunicar tanto programa como posicionamientos, sabiendo marcar los tiempos con un especial don de la oportunidad. Ni siquiera el equipo de Jordi Ballart, con la maquinaria municipal a su servicio, ha sido capaz de explicar con cierta convicción su acción de gobierno. Esquerra, como el jugador de ajedrez, intenta avanzarse al devenir de la partida y, como ya hemos dicho alguna vez, su líder, Isaac Albert, tiene la virtud de saber dar un paso atrás para tener una perspectiva amplia de la realidad, que le hace ser especialmente certero en su análisis y audaz en su discurso.

Ayer tuvimos otro ejemplo. ERC, con gran solemnidad, se postuló como el líder de una alternativa al PSC en Terrassa. Al amparo del apoyo de los socialistas a la aplicación del artículo 155 de la Constitución, Isaac Albert hizo un llamamiento a los partidos de izquierda soberanistas para recabar apoyos a una moción de censura que dejaría fuera de la alcaldía a Jordi Ballart. En ese frente se situarían ERC, TeC, CUP y sí, PDECat, el socio de gobierno hasta el lunes. Pero con un pequeño detalle, PDECat debe apoyar la moción de censura, pero tiene vetada la entrada en el nuevo gobierno. Una operación con la que PDECat seguiría su triste camino hacia la irrelevancia y que evita, no sólo un pacto hoy entre PSC y TeC, sino también la posibilidad de que ese acuerdo se reedite en las próximas municipales. En cualquier caso, moción habrá.

Estamos en la casilla de salida, en el mismo escenario que dibujaron los resultados de las elecciones municipales de 2015. Entonces, CiU optó por gobernar con el PSC. Ahora hay que esperar y observar. Hasta ayer, la clave estaba en TeC y en si pactaría con los ahora postulantes de la moción de censura o bien, ya que no está PDECat en el gobierno, llegaría a un acuerdo con el PSC, pero la condición que pone a Ballart es inviable. Exige TeC que para negociar con el PSC, Ballart tiene que abandonar su partido. Es contradictorio en si mismo; si Ballart, en virtud de sus declaraciones, deja el PSC, debería también dejar la alcaldía. Por otra parte, tras la revelación de ERC, el foco se bifurca hacia PDECat pues Sàmper debe decidir si quiere llevar a ERC y TeC a la alcaldía, quedándose fuera de la fiesta o arriesgarse a que twitter lo señale como el culpable de mantener a Jordi Ballart. Y a la incógnita de cómo reaccionará PDECat, se une el plan estratégico de TeC, que podría hacer aquí, y deberá explicarlo, lo contrario de lo que hace en Barcelona, puesto que no parece que Colau vaya a romper con Collboni.

Hay otra cuestión que sería bueno conocer cómo ha caído en TeC. Los comunes terrassenses tienen muy interiorizado el hecho de ser los jefes de la oposición en el Ayuntamiento de Terrassa. ERC se erigió ayer martes en el líder de esa oposición, superponiendo sus cuatro concejales a los seis de TeC. De hecho, en alguna ocasión, los comunes se han desmarcado de ERC porque, a pesar de una excelente relación, los republicanos marcaban demasiado perfil dirigiendo la acción opositora a Ballart ¿Es una lectura superficial? Sí, sin duda, pero la política también está en los detalles. Habrá que estar atento a los movimientos y en especial a la política catalana, que está condicionando, y de qué manera, la terrassense, tal como aventuró Esquerra desde el principio del mandato.

Bien, todo esto si no se produce una reacción inesperada del alcalde Jordi Ballart. Atentos a mañana; es el día.

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