Sorpresa

26.10.2017 | 04:21

Puede definirse como sorpresa, pero también como estupefacción la reacción del teniente de alcalde Alfredo Vega cuando se dio cuenta de que la oposición en pleno no sólo no estaba dispuesta a entrar a negociar las ordenanzas, sino que ni siquiera estaban de acuerdo en aprobar la elevación al pleno de la propuesta con carácter de urgencia. Quizás ha pecado el equipo de gobierno de un cierto exceso de confianza dado el buen entendimiento del año pasado que contó el beneplácito de una buena parte de la misma oposición que ahora le niega el pan y la sal.

Seguramente se mezclan muchas cuestiones en la actitud de la oposición con respecto a su posicionamiento en torno a la política fiscal municipal para el próximo año. Hay argumentación general y también particular, referida ésta en lo que a Esquerra Republicana se refiere, a la imposibilidad de llegar a acuerdos con un partido que está aparentemente apoyando la aplicación del artículo 155 de la Constitución contra las instituciones de Catalunya.

De entre las argumentaciones más genéricas está la imposibilidad de negociar con el equipo de gobierno la fiscalidad de 2018. El año pasado, el pleno aprobó una propuesta muy trabajada con la mayoría de izquierdas, pero este año no ha habido tiempo, por las circunstancias que sean de negociar o a lo mejor una invitación explícita para hacerlo en el modo que se esperaba. El año pasado se defendía desde la oposición que la negociación se debían hacer desde el todo, no a través de asunción o por parte del equipo de gobierno de aportaciones puntuales de la oposición. Pero también hay "facturas" pendientes, especialmente aducidas por Terrassa en Comú que hacen imposible el acuerdo. Tanto en este caso como en el de ERC, sus portavoces han anunciado que no habrá acuerdo de ningún modo.

Por tanto, el equipo de gobierno se ve en la obligación de decidir si se resigna a prorrogar las ordenanzas actuales para un año más (sobre tasas y precios públicos se pueden introducir modificaciones, pero no sobre los impuestos) o bien someterse a la negociación con Ciudadanos. Habrá que tomar decisiones puesto que el tiempo apremia.

La política supramunicipal hace incómodo llegar a acuerdos con Ciudadanos a según que partidos, pero en este caso Ballart deberá decidir si quiere apoyarse en esa formación para sacar adelante su propuesta de ordenanzas. Eso si los acontecimientos que se esperan en Catalunya esta semana no obligan a otras determinaciones.

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