A la espera

24.10.2017 | 04:20

Empieza otra semana decisiva en Catalunya. Si el president Carles Puigdemont no lo remedia con la convocatoria de elecciones autonómicas o la visibilización de que la Generalitat vuelve a lo que el Estado considera la legalidad constitucional, el viernes se producirá la aprobación en el Senado de la aplicación del artículo 155 de la Constitución, bendecido por el PSOE y por Ciudadanos y también por la Unión Europea, según manifestó ayer el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker.

La logística organizada por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha sido clara.

Primero se acordó la comparecencia del rey Felipe VI; después se sucedió en el tiempo la gran manifestación constitucionalista de Barcelona; el siguiente paso fue enviar a Pedro Sánchez a Europa, antes de la cumbre para que explicase tantos a propios como extraños que los socialistas españoles apoyaban al Gobierno contra el desafío soberanista en la intervención de la autonomía; el siguiente paso fue la asistencia a la cumbre europea a recoger el apoyo que La Unión le "debe" como estado miembro en peligro de secesión; el siguiente episodio fue el requerimiento a Puigdemont con el que se activaba el artículo 155; y cuando se cumplieron los plazos definir la intervención de forma severa, tanto como para incluir la barbaridad de intervenir los medios de comunicación. La planificación ha sido cuidadosa para mantener a la Generalitat lejos de los apoyos internacionales que buscaba. El problema es que estamos muy cerca de la aplicación de una medida de la que no se tiene la más absoluta experiencia y que sus consecuencias son del todo imprevisibles.

Ahora se está a la espera de la reacción del Govern de la Generalitat, cada vez más acorralado entre sus propia legalidad y la española, con la calle en plena ebullición, las empresas abandonando el país e incluso con amenazas de detención por parte del fiscal general del Estado contra Carles Puigdemont en caso de declaración de independencia. La cuestión está en cómo se va a reconducir la situación, en si la intervención de la Generalitat va a servir de algo e incluso en si servirían de algo las elecciones que se puedan celebrar, convocadas por el President o por Mariano Rajoy como nuevo responsable de la Autonomía. La convocatoria de elecciones. Unas elecciones en las que todo parece indicar que ofrecería unos resultados que nos situarían en un escenario muy similar al actual.

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