Dudas

07.10.2017 | 04:20

Hemos entrado en una fase de vértigo en la que cuesta un poco situarse. La cascada de informaciones, opiniones, recomendaciones y análisis de las últimas horas obligan a tomar algo de distancia durante el fin de semana. Hemos pasado de la incuestionable declaración de independencia (o son unilaterales o un estado la concede) a la declaración en diferido, pasando por los llamamientos al diálogo en una eventual negociación que se antoja imposible.

Es difícil creer que el bloque independentista esté en este momento modulando tanto su discurso como su hoja de ruta debido a que los bancos y un buen número de empresas están trasladando su sede social a la confortable zona euro. Era tan lógico pensar que eso se iba a producir como que difícilmente los países europeos irían más allá de insistir en que el problema catalán era una cuestión interna del socio español y de recomendar diálogo. Que Catalunya no estaba preparada para controlar sus fronteras, recaudar sus impuestos o establecer un sistema judicial propio de inmediato, como se dice que Mas ha dicho o no ha dicho al Financial Times también estaba claro. Todas esas y otras evidencias se conocían y por eso es sorprendente oír a Marta Pascal, coordinadora de PDECat, decir que lo que se votó el domingo pasado no era una DUI, sino la independencia y ya veremos.

La división interna en la antigua Convergència es evidente y la muestra está en el artículo del conseller Vila ayer pidiendo mesura o incluso en que la CUP exigiera la DUI ayer mismo, cuando se daba por descontado. La cuestión no está tanto en si DUI sí o DUI no, sino en que esta posibilidad no estuviese ya contemplada y el debate superado. Es decir, que se llegaría a este extremo se sabía desde el momento en que se convoca el referéndum y una DUI lleva aparejada indefectiblemente la aplicación del artículo 155 de la Constitución, si no también el 116, como también implica una afectación a la economía catalana y también la española. Por tanto, es de suponer que la propuesta independentista ya había valorado ese escenario y había decidido seguir adelante porque lo consideraba factible. Pero parece que no es del todo así y lo que es peor, no se explicó.

Por tanto, que seguimos sin tener las cosas claras cuando sólo hay dos caminos; una declaración de independencia con su 155 o unas elecciones autonómicas. Hay un fin de semana para decidirse. Y explicarlo.

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