Problema

15.09.2017 | 04:20

Los vecinos del barrio del Cementiri Vell tienen un problema muy grave. Se trata de un clan familiar de número indeterminado y formado por mayores y niños que han ocupado y utilizan como vivienda un local comercial en la calle de Sant Nebridi. Los componentes del clan han provocado que los vecinos reclamen, en una movilización sin precedentes en la zona, la acción inmediata de las autoridades municipales, políticas y policiales, para acabar con una situación que va mucho más allá de un problema de convivencia; se ha generado una insostenible problemática de seguridad ciudadana, salubridad y vandalismo. La coyuntura es de tal gravedad, como tuvieron ocasión de trasladar ayer al propio alcalde Ballart, que probablemente no se recuerde algo igual en la ciudad, al menos en su historia reciente.

El asunto no es de fácil solución, porque la naturaleza de la familia generadora del conflicto impide que los recursos de la administración municipal puedan generar un escenario de mediación encaminado a dar solución al problema por la vía de la inserción social. El Ayuntamiento, tal como explicó ayer a los vecinos, es consciente de ello y en estos momentos ha puesto en marcha una serie de medidas de carácter administrativo, policial y judicial, pero se es muy consciente de que la solución no sólo no será fácil, sino que tampoco será rápida y que no será otra que la de forzar el traslado del problema a otro municipio, de la misma forma que ha llegado al Cementiri Vell.

El caso de la rambla de Sant Nebridi se ha convertido en el paradigma de las ocupaciones incívicas en Terrassa, en el caso que da visibilidad a otras situaciones, de menor gravedad, que están generando importantes problemas de convivencia en muchas comunidades de vecinos de la ciudad. El Ayuntamiento se ha visto obligado a cambiar su política en este ámbito por cuanto, a pesar de que reconoce la existencia de una necesidad palpable de vivienda social, considera que el problema de los desahucios no afecta con la intensidad de años anteriores y que las ocupaciones están generando en estos momentos una nueva problemática a la que hay que poner freno.

Deberemos estar atentos a cómo evolucionan los problemas de la vivienda en la ciudad, no sólo en cuanto a las ocupaciones incívicas, sino a la respuesta que se da a la necesidades en un momento en el que los alquileres se están poniendo por las nubes.

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