Prioridades

26.08.2017 | 04:20

En ocasiones, las evidencias no lo son tanto o no deparamos en ellas y lo valorable no lo ponemos en valor por cotidiano, por consustancial a nuestro entorno y a nuestras vidas. Deberíamos preguntarnos, por ejemplo, cuántos de nosotros nos hemos acercado a las Esglésies de Sant Pere con la curiosidad de cuando somos turistas en cualquier otra ciudad y visitamos un icono cultural de características similares o el Museu de la Ciència o la propia Masia Freixa. La relación con nuestro entorno natural puede sufrir de esa misma indiferencia, o distancia emocional, no ya porque no lo conozcamos, sino porque aun conociéndolo no tenemos conciencia de lo que significa para nosotros.

En ese sentido debemos convenir que Terrassa tiene un entorno privilegiado del que podemos disfrutar sin necesidad incluso de coger el coche. Un corto desplazamiento a pie o en transporte público en cualquier dirección nos puede situar ante espacios naturales que probablemente envidiaríamos si viviésemos en otras ciudades. Para disfrutarlo debemos preservarlo. Cualquier iniciativa, como la que está impulsando el Ayuntamiento de Sabadell junto a las entidades naturalistas de la comarca en relación con el cojín verde entre Sabadell y Terrassa, debe ser bienvenida. Se trata de parajes de gran belleza tanto paisajística como por su biodiversidad, constituye un conector imprescindible con Collserola y es un auténtico pulmón verde entre dos grandes ciudades como Terrassa y Sabadell. Uno de los argumentos de los defensores del campo de golf era el de salvaguardar ese cojín verde entre ambas ciudades. Con la perspectiva del tiempo hemos visto que había otras maneras de garantizar la preservación del área, porque el retorno que se presumía para la ciudad no se ha producido.

Otra cosa será la de casar los intereses naturales con, por ejemplo, los de movilidad. La preservación del paisaje en los espacios naturales entre Terrassa y Sabadell se ve indudablemente afectada por el futuro del IV Cinturó. Si tomamos como referencia el tramo construido entre Viladecavalls y Terrassa, el impacto de la vía sobre el entorno es extraordinario, quizás mucho más de lo que habíamos imaginado. No olvidemos, por otra parte, otra cuestión importante; lo que en otro tiempo fue acuerdo entre ciudades hoy se ha tornado discrepancia. El IV Cinturó ya no es estratégicamente prioritario para Sabadell como lo es para Terrassa como consecuencia de la construcción del primer al que nos referíamos anteriormente y que convierte su continuación en esencial para Terrassa.

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