Espera

29.07.2017 | 04:20

Ayer se hicieron públicas las listas de espera de la sanidad. Se trata de uno de esos termómetros que van directamente relacionados con la inversión pública y, valga la comparación, con la "salud" de la sociedad del bienestar. Del mismo modo, se hace complicado entender los parámetros que sirven para confeccionar esas listas y en ocasiones, los propios usuarios no nos vemos reflejados en las cifras. Hay quien lleva más de un año esperando a ser intervenido quirúrgicamente de cualquier dolencia y en las listas oficiales se asegura que esa especialidad puede tener una media de espera de 90 días. De hecho, el sindicato de Metges de Catalunya denunció hace algunos meses que las listas facilitadas por la Generalitat no eran fiables porque en ellas no estaban todos los que son. Es decir, que no se incluían en las listas todas las personas que estaban realmente en espera y que una buena cantidad se sumaban oficialmente unos meses después, cuando ya no podían aparecer en la última publicación.

Debemos ser ciertamente críticos con esas cifras por la sencilla razón de que no coinciden con nuestra esperiencia propia, no en lo que a las listas quirúrgicas se refiere ni mucho menos en lo relacionado con las visitas a los médicos especialistas.

Esa es una de la cuestiones de fondo de la situación de la sanidad en Catalunya. Los especialistas conforman un tapón para el acceso a tratamientos e intervenciones. Por ejemplo, se habla de que en el Hospital de Terrassa, la media de espera para la primera visita es de 104 días. No podemos decir más que ojalá la cifra fuera esa, aún habiendo aumentado con respecto al último registro. Desgraciadamente no tenemos datos sobre los tiempos de espera en la visitas de seguimiento en los especialistas, pero se están dando casos de 900 días de espera cuando el profesional decidió que debía ver a su paciente en 180 días.

Ejemplos así hacen que debamos mirar con cierta distancia los datos sobre las listas de espera, porque ese paciente que espera 900 días, es posible que deba ser intervenido y no aparece en las listas quirúrgicas porque quizás depende de esa visita y después de una resonancia magnética para que el especialista decida su intervención. En ese sentido, con respecto a las listas diagnósticas estamos en el mismo caso, aún cuando se incluya el sello de "urgente" en la soliciutd del profesional. Por tanto, suban o bajen las listas, la única conclusión es que hay que tener paciencia.

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