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Decisión

18.07.2017 | 04:20

La decisión ya estaba políticamente tomada, pero ahora existe el informe justificativo en el que se basará la, ahora sí, sanción definitiva de la opción de Terrassa por la gestión directa del servicio de suministro de agua en la ciudad. Se ha hablado mucho sobre el proceso de municipalización de la gestión, dándose siempre por sobrentendido que la voluntad política era suficiente, pero es cierto que todo estaba supeditado al informe elaborado por la comisión técnico política, que dice que la forma más sostenible de la gestión del agua en Terrassa es la pública, lejos de las fórmulas que durante los últimos 175 años han regido el servicio en la ciudad o de la fórmula mixta por la que aboga todavía la actual concesionaria y los defensores de la colaboración público-privada.

En cualquier caso, una par de observaciones sobre el informe, sus consecuencias y las reacciones. A destacar notablemente la presencia de la ciudadanía en el consejo de administración de la nueva empresa, que se llamará Aigua de Terrassa, aunque la marca no está todavía definida. Es una fórmula reclamada especialmente desde las entidades más sensibilizadas con la cuestión y que el Ayuntamiento ha asumido dando voz y voto en el consejo a los terrassenses. La constitución tanto del órgano como la designación de los ciudadanos que formarán parte estará reglamentada.

La otra cuestión es la de las reacciones ante el informe. El Partit Popular, coherente con su posicionamiento se manifestó en contra ya que no está a favor de una fórmula de gestión municipal. A favor se mostró el frente de izquierdas formado por PSC, Terrassa en Comú y ERC; nada nuevo, puesto que estas tres formaciones ha defendido prácticamente desde que se inició el proceso (al margen de ciertos titubeos iniciales de los socialistas) la opción pública de la gestión, que defenderán hasta sus últimas consecuencias.

Sorprende algo más la abstención de ciudadanos, defensor de la fórmula público-privada, como modelo de gestión eficaz, aunque es cierto, que siempre han condicionado su posicionamiento al informe de la comisión político-técnica. Pero todavía causa más sorpresa la abstención de PDeCAT. El agua es un terreno pantanoso para la formación que lidera Miquel Sàmper. La equidistancia que ha mantenido hasta ahora la jutificaba, precisamente, en la necesidad de estudiar el informe, ahora ya elaborado. Les queda poco tiempo para definirse a los ex convergentes.

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