Ritmo

22.06.2017 | 04:21

Se hace especialmente farragoso traer nuevamente a colación la construcción de la B-40 o IV Cinturó para los románticos de la obra, que si recuerdan cuando se empezó a gestar, acumulan ya una biografía importante. Ayer se llevó a cabo con numerosa presencia de autoridades, instituciones y medios el cale de uno de los túneles que debe unir la autovía entre Viladecavalls y Abrera. Es una de las fases más complicadas y caras de la infraestructura.

Sobre la jornada de ayer todavía se pueden comentar cosas pese a la pereza que provoca ya lo relacionado con el IV Cinturó. En primer lugar, constatar lo obvio; durante los años que la obra ha estado absolutamente parada no ha venido ni una sola autoridad, ni de Madrid ni de Barcelona a dar explicaciones. A veces no viene mal darle visibilidad a la obviedad, por dolorosa.

En ese sentido, destacar en segundo lugar las palabras del ministro De la Serna, que dijo que las obras de la B-40 "van a buen ritmo". Alguien debería decirle al ministro que B-40 y buen ritmo no conjugan un binomio posible. El ministro también dijo que el tramo entre Abrera y Terrassa estaría listo en el año 2019. En otro tiempo, es afirmación hubiese causado una cierta expectación, pero la experiencia nos dice que no hay que el concepto de optimismo tampoco liga bien con el término B-40, máxime si como parece, se ha reducido en cuatro millones de euros la partida presupuestaria del Gobierno para este año.

Y si el asunto de los plazos es preocupantes, lo sigue siendo el de la continuidad de la vía, al menos en lo que hasta Sabadell se refiere, no digamos ya hasta Granollers. el ministro aseguró ayer que se trata de una infraestructura de interés general y que se llegará hasta Granollers con ella intentando llegar al mayor consenso con el territorio (tarea harto compleja). El gran problema de Terrassa es que mientras no se diga lo contrario va a ser el punto de destino de una autovía de tres carriles por sentido, por la que circularán 60 mil coches diarios, con posibilidad de disponer de cuatro carriles si se llega a 100 mil coches diarios y que acaba en la rotonda del Pla de Bon Aire. Cómo va a digerir la ciudad aunque sea la mitad de esa cifra. Y el problema es que, solucionados sus problemas de movilidad con una buena ronda, Sabadell no está por la labor de acoger un nuevo tramo del IV Cinturó y tal como están las cosas, ese es un problema grave para Terrassa se mire como se mire.

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