Selectividad

15.06.2017 | 04:21

El mes de junio es sinónimo esencialmente de nervios para los jóvenes bachilleres que afrontan con esa extraña mezcla de miedo y esperanza las pruebas de acceso a la universidad. En realidad , la selectividad se ha convertido con el paso de los años en una especie de prueba iniciática que pone fin a una etapa y da comienzo a la de la formación definitiva, la que va a determinar el futuro académico y seguramente profesional de estos jóvenes.

La gran mayoría de aspirantes a universitarios llegan con una preparación razonablemente buena a la selectividad. De hecho el porcentaje de suspensos es cada año mínimo, pero no por ello las pruebas de selectividad se han convertido en un simple formalismo. Partiendo de la base de que un número por encima del 95 por ciento de estudiantes aprueba los exámenes de acceso a la universidad, las PAU se han convertido en determinantes para conformar la nota con la que deberán acceder a la carrera que quieran desarrollar en los próximos años. Ese es el verdadero caballo de batalla de la selectividad.

Los chavales acceder a los exámenes pensando en la nota de corte que el año pasado tuvo la carrera que pretenden estudiar. Ese es el referente. cada año cambia porque depende de las plazas que se oferten y de la demanda de los estudiantes, pero siempre es el referente y durante los días previos a los exámenes, entre apuntes y libros, cafés y bebidas energéticas siempre hay tiempo para echarle un vistazo a algún capítulo suelto de una serie favorita y comprobar, una vez más, la nota de corte de una ingeniería, de arquitectura, de la doble titulación de derecho y ADE, de medicina o de periodismo.

Los que sus notas de corte son bajas afrontan la selectividad con razonable tranquilidad puesto que un aprobado es más que suficiente; muy al contrario que los que necesitan nota, que, como dicen en nuestras páginas de hoy, deben tener preparado un plan B por si acaso.

Es en este momento cuando los jóvenes que están todavía estudiando bachillerato tienen que tomar conciencia de que su futuro no sólo depende de la nota de selectividad, sino en mucha mayor medida del esfuerzo que realicen antes de llegar a las pruebas. La nota de curso se convierte en un referente de vital importancia. La selectividad es ciertamente asequible, pero lo que no se ha conseguido en clase no se va a recuperar en la selectividad. Suerte a todos.

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