Bolet

03.06.2017 | 04:23

Esta semana nos hicimos eco de la decisión de Ensenyament de crear lo que en el entorno docente se llama un "aula bolet". Se trata de crear una nueva clase en la organización del centro escolar en cuestión. No se trata de una nueva linea educativa que tendrá un recambio al año siguiente, sino que esa clase y sólo esa irá evolucionando dentro del colegio hasta que acabe su ciclo y el centro recuperará la normalidad cuando los alumnos del "bolet" acaben sus estudios. Se le llama "aula bolet" por lo imprevisible y aleatorio de su "aparición".

A principios de esta semana se supo que el instituto Montserrat Roig tendrían una nueva clase de estas características y ayer se conoció que también tendrían su "aula bolet" los institutos públicos Torre del Palau y Les Aymerigues y el concertado Karmel, todos en la denominada Zona 2, área sometida a una fuerte presión de la demanda de plazas escolares en secundaria. A la protesta de los profesores del Montserrat Roig, de la que nos hacíamos eco a principios de esta semana, se suma la de los padres de alumnos del instituto Can Roca, una comunidad especialmente sensible con estas cuestiones debido a que están en barracones y además tendrán una nueva clase para el curso que viene. Vaya por delante que entendemos que la planificación no es fácil, máxime cuando se gestionan recursos limitados, pero esta situación, como ya hemos comentado, es consecuencia de decisiones anteriores y de cierta falta de coherencia. Por ejemplo, Can Roca y Les Aymerigues son institutos que están en instalaciones provisionales, en barracones el primero y en un edificio obsoleto el segundo desde hace varios años. En unas instalaciones adecuadas, esta "aula bolet", seguramente no hubiese significado tanta presión para los nuevos centros. El caso de Les Aymerigues es especialmente significativo porque ocupa un edificio que fue de la escuela Germans Amat que se cerró en su momento porque se decía que el inmueble no reunía condiciones, cuando en realidad se cerró por una absolutamente desproporcionada población inmigrante en sus aulas.

A pesar de que la norma dice que hay que garantizar plazas de secundaria en los institutos de referencia de las zonas, se hace más fácil prever las necesidades en secundaria que en primaria y en cualquier caso, habrá que ver, si finalmente la delegación de Ensenyament hace públicas las cifras de la matriculación, cómo ha respondido la demanda ante la ampliación de aulas en institutos como Blanxart y Copèrnic, para comprobar si la división del mapa escolar es realmente eficaz o genera tensiones por exceso en unas áreas y por defecto en otras.

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