Contradicciones

27.05.2017 | 04:22

El creador de facebook, Mark Zuckerberg, decía ayer en su graduación honorífica en Harvard: "Hay algo mal en nuestro sistema si en 10 años yo puedo hacer millones de dólares y muchos estudiantes no pueden pagar sus matrículas." Es muy simple, se llama desigualdad, existe en todas partes y la crisis de 2008 la ha acentuado haciendo a los ricos más ricos y a los pobres más pobres. Es la razón, por ejemplo, por la que es necesaria la existencia de la renta básica garantizada o del denominado bono social de la electricidad.

Sobre éste último se votó y se aprobó el jueves en el pleno una moción de TeC apoyada por PSC, PDeCAT, ERC y CUP, en la que se criticaba la forma que el Gobierno le ha dado en el Real Decreto que la regula. Se trata, como decía la moción, de una regulación que no tiene en cuenta la realidad social y económica que sufren muchas familias que, necesitándolo, no podrán beneficiarse de ese bono eléctrico porque los máximos que determinan la renta que da opción a esa ayuda, son muy mínimos. Hubo una frase cargada de prejuicios del ministro Nadal cuando se aprobó que ilustra cómo de a contrapelo ha elaborado el Gobierno este Real Decreto: "El bono social no va a financiar lujos", como si una familia que cobre menos de 9.600 euros al año pudiera siquiera aspirar a alguno. El bono se queda corto y la frase del ministro, al margen de insensibilidad y mal gusto esconde con su pretendida firmeza solemne un feo trazo de justificación.

Durante el pleno, la teniente de alcalde Lluísa Melgares critico a TeC el fondo "perverso" de su moción por entender que pretendía poner de manifiesto la contradicción de los socialistas al votar a favor del bono social de la electricidad en el congreso y contra él en el plenario terrassense al aprobar la iniciativa de los "comunes".

Pues con toda probabilidad tenga razón la teniente de alcalde Melgares. De eso también va la política. Seguro que la justificación del voto favorable en el Congreso sea que es mejor ese bono que ninguno y es lógico que se aproveche cualquier oportunidad para poner en evidencia al adversario. Es lógico que si Josep Rull abogó contra el peaje de Les Fonts se le recuerde ahora que tendría la posibilidad real de influir personalmente en su retirada.

Por encima de la contradicción de los socialistas (la del bono no es en estos momentos la más preocupante para ellos), debe prevalecer la coherencia de los terrassenses de votar contra ese bono.

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