Decisión

25.05.2017 | 04:22

Finalmente el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Terrassa ha decidido cuál será el modelo de gestión del servicio de transporte público en la ciudad: será una concesión. Bien, técnicamente, parece que no puede hablarse propiamente de una concesión por cambios en la normativa, sino de un contrato de servicios: la precisión tiene su enjundia en términos contables para el Ayuntamiento puesto que como la empresa no asume riesgo económico es la administración local la que debe imputar a sus presupuestos el del servicio como debe.

En cualquier caso, la decisión se ha tomado y habrá un nuevo concurso. El concejal de movilidad asegura que la ciudad no está en disposición de iniciar un nuevo proceso de remunicipalización en relación a la gestión de los autobuses públicos debido a la complejidad que está teniendo el final de la concesión del servicio de suministro de agua. Han tenido que pasar cuatro años para que se tome la decisión sobre qué hacer con los autobuses en Terrassa desde que en 2013 tuviese que anularse el concurso debido a una gestión poco afortunada del procedimiento.

El concejal de ERC, Carles Caballero, considera que el hecho de que sea el propio Ayuntamiento quien asuma el coste del servicio en caso de que la explotación de pérdidas justificaría plenamente la asunción de la gestión de forma directa por el propio Consistorio. Agua y autobuses, quizás demasiadas emociones, visto lo visto y ante la ya famosa disposición adicional 27 de la Ley de Presupuestos que impide a los Ayuntamientos aumentar su plantilla con los trabajadores de empresas municipalizadas.

Lo bueno es que se haya tomado la decisión, lo inquietante es si habrá tiempo para no agotar las prórrogas a la actual concesionaria (la última legal sería en 2019) puesto que cualquier contratiempo podría generar una situación ciertamente compleja. En esta ocasión, el Ayuntamiento se ha querido curar en salud, ha encargado un informe a una experta en derecho administrativo sobre los cambios normativos y además encargará a una empresa externa la gestión del concurso público. Las experiencia, en este caso, dice que es mejor prevenir.

Por cierto, curiosa polémica la generada por el teniente de alcalde Armengol en torno al momento de la toma de la decisión sobre el modelo de gestión. Lo comunica a la oposición en una comisión informativa hace días y luego dice que se tomó el lunes de esta semana. En realidad, cuándo se toma la decisión no tiene la menor importancia; por eso, qué sentido tendrá marear con las fechas.

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