Hacerlo bien

11.05.2017 | 04:21

La última novedad en torno al proceso de designación del Síndic Municipal de Greujes de Terrassa es que el equipo de gobierno, con buen criterio, ha decidido que no nombrará a un síndico interino hasta que se designe al nuevo. La verdad es que sería poco recomendable por cuanto, entre otras cosas, se puede caer en la relajación para establecer y llevar a cabo el proceso de selección del sustituto natural de Isabel Marquès. Se ha hablado incluso de su nombre como síndica interina, iniciativa que no hubiese sido de buen gusto después de las circunstancias que rodearon su dimisión.

Hace pocos días hablábamos de diversos asuntos que están siendo objeto de controversia en el devenir del mandato de Jordi Ballart como alcalde. Hablábamos de los autobuses, de la limpieza, del agua y también del proceso de designación del síndic municipal de greujes de Terrassa. Sobre este último asunto decíamos que se habían cometido ciertos errores, posiblemente algunos de ellos sin voluntariedad, sin soberbia y en algunos casos, también, con el amparo del resto de partidos que componen el pleno municipal. La situación ha llegado a tal punto, que lo mejor es la reflexión para hacer las cosas bien hechas. De este mandato se pueden sacar muchas conclusiones positivas, entre ellas que gobernar en minoría es difícil, pero es posible. Es una situación nueva tanto para el partido que lidera el gobierno como para la propia oposición,

Si tomamos como ejemplo la elección del síndico, una de las conclusiones que mayor trascendencia puede tener de cara a próximas iniciativas es que los procesos participativos, además de llegar a la ciudadanía, deben ser extremadamente rigurosos, con reglamentos claros y con las garantías necesarias. En este momento se impone probablemente la reflexión y tener muy claro lo que se quiere, lo que hay que hacer y establecer para conseguirlo un libro de ruta, sin improvisar y, lo más importante, sin precipitaciones. Quizás no deberíamos hablar de precipitaciones a la hora de establecer el proceso fallido, sino de falta de experiencia, al margen de poca fortuna en la toma de decisiones.

Y si el rigor de los procesos participativos es importante no lo es menos el acometer los asuntos, si no con prisa, sí sin pausa. Hay asuntos, como este del Síndic que se alargan quizá innecesariamente, o al menos eso parece desde fuera. Sólo esperar que la designación del nuevo síndico no se eternice.

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