Cifras

09.05.2017 | 04:20

Las cifras del desempleo fueron esperanzadoras la semana pasada. Si nos sumergimos en el detalle, como hacemos en nuestras páginas de la sección de Economía de hoy, también podemos comprobar cómo los números deben hacernos ser optimistas. En primer lugar, hace tiempo que se dejó atrás la fatídica cifra de los cinco millones de parados y en estos momentos nos alejamos de la cifra de los cuatro millones. Es cierto que la lectura de las cifras siempre puede hacerse tomando en consideración lo que más nos interese destacar.

Todos los indicadores hablan de una regeneración económica, de que la productividad ha aumentado y de que estamos en el camino de recuperar niveles de bienestar de antes de la crisis. Pero el optimismo de los números que se barajan en torno a las cifras macro, no deben hacernos perder de vista la realidad a pie de calle. Dicho sea sin ánimo de militancia catastrofista, no debemos olvidar a los que no están saliendo de la crisis y de entre ellos, a los que probablemente ya no vuelvan a salir.

Por acercarnos a esa realidad que hay que buscar detrás de los números o en las entrelineas de los resultados estadísticos, el Estado español es el segundo de Europa con un mayor índice de empleo temporal. Es decir, la precarización del mercado de trabajo es una realidad que no se puede obviar. Siempre es mejor un puesto de trabajo que un subsidio, pero no olvidemos que la recuperación económica está teniendo un coste. En marzo se hizo público que el 11 por ciento de las personas atendidas en la red de atención a las personas sin hogar de Barcelona, tiene trabajo, pero no puede disponer de un techo.

Por otra parte, podríamos hablar de las prestaciones. La tasa de cobertura a personas desempleadas se ha ido reduciendo constantemente desde 2010 a pesar de haber más parados. A finales de 2016, el 47,4 por ciento de los trabajadores desempleados no recibía ningún tipo de prestación. Hablamos de algo menos de 30 mil personas. Con ello la tasa de cobertura se sitúa en el 52,6 por ciento, un 1,2 por ciento menos. En 2008, la tasa de cobertura era del 37,4 por ciento.

Otro dato que puede parecer poco relevante, pero que es especialmente sintomático es que según un estudio realizado en la Universitat Autònoma de Barcelona, tres de cada cuatro estudiantes universitarios compaginan algún tipo de trabajo con los estudios y alertan de las consecuencias que ello tiene en los resultados académicos.

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