Asistencia

06.05.2017 | 04:20

Hoy hablamos en nuestras páginas de Oncolliga. Es una entidad de la que casi todos hemos oído hablar, pero que probablemente pocos conozcamos. Es de ese tipo de organizaciones por las que se siente una especial simpatía, porque valoramos su trabajo y su dedicación, pero por la que sentimos poca curiosidad en el sentido de conocer con cierto detalle su trabajo, su día a día. Se dedica, como explican en sus sitios web a la lucha contra las enfermedades oncológicas, ofreciendo ayuda de todo tipo al enfermo y también a sus familias, desde asistencia básica hasta asesoramiento jurídico, pasando por ayuda psicológica e incluso préstamo de material sanitario.

Una cosa es que no la conozcamos porque no hayamos necesitado hasta ahora de sus servicios, pero eso no implica que no debamos tener esa curiosidad por saber de su actividad. En Oncolliga se respira solidaridad, pero en esencia lo que transmite son valores. Además de la asistencia técnico-sanitaria, hay una parte de Oncolliga que probablemente sea la que los enfermos y los familiares lleguen a valorar más, que es el acompañamiento, la cercanía, el factor humano. Hay cosas que no se pueden tener ni siquiera con dinero. El trabajo de Oncolliga va mucho más allá de las cuestiones puramente materiales, entendiendo por material la asistencia médica, estamos hablando de personas que cuidan de personas y ese es el gran valor de Oncolliga. Mejor no tener que usar sus servicios, pero tranquiliza saber que está ahí.

Y como Oncolliga, hay multitud de pequeñas y grandes organizaciones en Terrassa formada por personas que en diferentes ámbitos y desde diferentes niveles y siempre con más voluntad que medios se esfuerzan por ayudar a otras personas, con el sólo ánimo de ayudar. Esa es la emoción de esas organizaciones que ayudan a enfermos de enfermedades conocidas y de enfermedades raras, a jóvenes y ancianos, a personas sin recursos, sin hogar, que no sólo necesitan esa ayuda material, sino esa mano tendida que cura tanto como la medicina.

Siempre es un buen momento para rendir un modesto y pequeño homenaje a todas esas organizaciones, a todas esas personas que dedican su vida, como profesionales o como voluntarios a prestar esas asistencia que tanto se necesita en los momentos difícil y que a veces tiene tan poca visibilidad.

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