Superávit

22.04.2017 | 04:22

No hace muchas semanas hablábamos en este mismo espacio de las cuentas del ayuntamiento de Matadepera y de cómo había liquidado su presupuesto de 2016 con un superávit reseñable. En nuestra edición de hoy hablamos de la liquidación del presupuesto del Ayuntamiento de Terrassa y debemos hacerlo en parecidos términos, como también lo hicimos a la hora de analizar la liquidación del anterior ejercicio. Terrassa ha cerrado 2016 con un superávit de más de 12 millones de euros, una cifra espectacular que se suma a la tónica generalizara de los ayuntamientos españoles, que han contribuido a reducir el déficit público en más de 7 mil millones de euros.

Los argumentos que esgrime el teniente de alcalde Alfredo Vega para explicar una desviación tan positiva del presupuesto municipal se refieren a un aumento de los ingresos combinado con el cobro de deudas pendientes de administraciones supramunicipales y nada menos que casi 4 millones de euros de ahorro directo en el gasto. Este, debido a la normativa del control de gasto de los ayuntamientos permite y obliga al municipio terrassense reducir su deuda y, con la aprobación de una partida de algo más de un millón de euros que se llevará a cabo en el próximo pleno, bajar del 75 por ciento de endeudamiento para liberarse de la tutela a la que hasta ahora ha estado sometida por imperativo legal. La liberación ha llegado antes incluso de lo previsto. Y ese es probablemente el gran secreto. La deuda, la reducción de la deuda ha sido el objetivo inquebrantable de Alfredo Vega, la misión a la que se ha entregado en los últimos años. La oposición le ha acusado de no hacer bien los números de ser demasiado prudente y conservador y con ello de sustraer a la ciudad la posibilidad de mejorar su presupuesto de inversiones.

Es difícil realizar una crítica por una buen gestión, máxime cuando hay un objetivo que cumplir, que puede ser compartido o no, pero que es innegable que existe. La cuestión quizás sea que nunca sabremos si el teniente de alcalde Alfredo Vega y su equipo han realizado los presupuestos con plena y calculada conciencia de que serían tan positivos y con qué precisión conocían el remanente con el que se podría rebajar deuda o por el contrario es cierto que el aumento de los ingresos y el cobro de imprevistos ha permitido los superávits. Quizás la respuesta esté en que ha habido un poco de las dos cosas. En cualquier caso, es una buena noticia que Terrassa rebaje su deuda, deje de estar económicamente tutelada y esté también en disposición de pedir flexibilidad en materia de inversiones, que esperemos que vuelvan pronto a los presupuestos.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook