Satisfacción 

04.04.2017 | 04:20

Probablemente no seamos capaces de valorar lo que significa para la ciudad la organización del Festival de Jazz. A veces valoramos nuestros activos cuando los perdemos; esperemos que no tenga que darse ese extremo. El Festival de Jazz de Terrassa es precisamente, un activo de la ciudad, un rasgo característico que con el paso del tiempo ha servido para que la ciudad pueda marcar un perfil propio. Siempre se ha hablado del jazz y del hockey como elementos identitarios de la ciudad, a los que con derecho propio se han sumado los castells y el modernismo para conformar una proyección externa que está dando excelentes resultados.

Sólo los organizadores del Festival de Jazz sabe realmente la dificultad del reto que es asumir edición a edición la organización del festival. Se trata de un pequeño milagro anual que sobrevive gracias a su entusiasmo, habilidad y profundo conocimiento para construir una oferta diversa, de calidad y lo suficientemente atractiva como para captar la atención incluso del no iniciado. Las actuaciones al aire libre y esencialmente el Picnicjazz confieren una personalidad propia al Festival y lo convierten, de verdad, en un acontecimiento ciudadano.

El festival ha sobrevivido a una grave crisis económica caminando por el alambre presupuestario, pero cada año ha vuelto, superando las adversidades con fidelidad a su cita, honesto y responsable. Debemos seguir poniendo en valor el festival de jazz, nuestro festival, y alabar la labor de los organizadores pos su esfuerzo y su compromiso.

Neutral

Miquel Iceta renovó ayer en Terrassa su compromiso con la neutralidad en el proceso de primarias del PSOE. Una vez que el primer secretario de los socialistas catalanes ha salvado con buen resultado la crisis que se abrió con el PSOE debido a la irremediable indisciplina en el voto de la investidura de Mariano Rajoy, lo que pretende ahora es dejar que se serenen las aguas de su relación con los socialistas españoles y que el resultado de las primarias marque un antes y un después. La calculada equidistancia de Iceta, no obstante, no puede esconder las simpatías que ha generado en Catalunya y también en Terrassa la actitud de Pedro Sánchez, a quien el mismo apoyó en otro momento.

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