Error

17.02.2017 | 04:21

A lo largo de un día se toman innumerables decisiones, algunas de las cuales pueden resultar inconvenientes, inadecuadas y erróneas. Cualquiera de esos calificativos (seguramente habrá quien pueda utilizar otros de mayor dureza) podría utilizarse para definir la decisión de publicar la viñeta de Sr. Edi de nuestra edición del martes, 14 de febrero. Consideramos que el chiste es inoportuno, desafortunado, de mal gusto y que de su lectura podría entenderse que vanaliza un asunto tan dramático y de tanta trascendencia social como es la violencia contra las mujeres. Huelga decir que no ha sido esa nuestra intención a la hora de dar visibilidad al chiste. En este caso no es suficiente recordar que Diari de Terrassa no comparte necesariamente, como es el caso, las opiniones vertidas por sus colaboradores; en esta ocasión, además, debemos reconocer el error y pedir públicamente disculpas a nuestros lectores, hombres y mujeres, puesto que no es patrimonio de género sentirse ofendido por un gesto desafortunado, asimismo reconocido por su autor, quien en la edición de hoy también pide disculpas. Tampoco había ofensa en la intención de nuestro colaborador.

Los principios editoriales de Diari de Terrassa han estado siempre al lado los valores y de la defensa de los derechos individuales; nunca en nuestros cuarenta años de historia la linea editorial de nuestro diario se ha separado de la radicalidad en su defensa. Es por ello que lamentamos que un error pueda poner en cuestión esa trayectoria. Aunque el debate no es pacífico, como hemos tenido ocasión de comprobar en casos de trascendencia internacional, para nosotros la libertad de expresión ha tenido siempre los límites del respeto a los derechos humanos. Es cierto que la libertad de expresión, aún como derecho fundamental, debe ponderarse y no puede entenderse siempre por encima de otros derechos constitucionales.

Aprovechamos este triste episodio para revalidar nuestro compromiso con la justicia, la igualdad, la libertad y la dignidad y la integridad de las personas, muy en especial de la mujeres todavía hoy en un plano de desigualdad en muchos ámbitos de nuestra sociedad. Esta no es sólo una disculpa, es también un ejercicio de responsabilidad para con nuestros lectores y para con la ciudad de Terrassa. Desde la humildad de la disculpa, deseamos que así se pueda entender y esperamos que, sin esquivar la gravedad de lo ocurrido, la lectura que se haga de este episodio no pase de entenderse como un error de funcionamiento de nuestros filtros internos y no como una negación de este rotativo del derecho a la dignidad y a la integridad de las personas.

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