Éxito

11.02.2017 | 04:22

Las cifras que exhibieron ayer los responsables de Ferrocarrils de la Generalitat son francamente buenas. El servicio de transporte de viajeros que gestiona el gobierno catalán ha recuperado sobradamente los seis millones de usuarios que se perdieron en 2012 como consecuencia de la crisis económica. FGC ha cerrado el ejercicio de 2016 con un total de 81,4 millones de viajeros, aumentando un total de 1,84 millones de billetes vendidos. Ello constituye la mejor cifra desde 2008, dejando atrás, como decíamos, las cifras de los peores años de la crisis.

Hablar de Ferrrocarrils de la Generalitat es hablar del Vallès. Las lineas S1 y S2, de Terrassa y Sabadell respectivamente aportan más del setenta por ciento del volumen de viajeros a las cifras de la compañía y durante el último año, el número de viajes vendidos por FGC ha crecido en un total de 1,76 millones. Por tanto, el éxito de Ferrocarrils es el éxito de las lineas de Terrassa y Sabadell y especialmente la egarense que durante todo el año 2016 tuvo a pleno rendimiento sus tres nuevas paradas en la prolongacion de la linea que une el sur y el norte de la ciudad.

Las previsiones de la compañía se han incluso superado en lo que a la utilización que los terrassenses realizan de Ferrocarrils y ese éxito, como ya hemos referido en otras ocasiones, está generando incluso problemas de masificación de la linea en las horas punta. La compañía ha mejorado las frecuencias de paso de los trenes, pero en las horas de máxima afluencia de viajeros continúan las aglomeraciones en los vagones. Todo parece indicar que la linea en esas horas tan determinadas ha alcanzado su máxima capacidad y una nueva mejora depende, según aseguró en su momento el propio conseller Josep Rull, depende de la ampliación del túnel de maniobras de Plaza de Catalunya.

En cualquier caso, aunque ese no es un problema menor, debemos estar satisfechos de cómo ha mejorado la conexión ferroviaria entre Terrassa y Barcelona; una mejora que ha acercado también nuestra zona universitaria al centro de Barcelona con tiempos de viaje no mucho más elevados que algunos viajes en metro o autobús en la propia Ciudad Condal. Aun comprendiendo las dificultades para solventar las aglomeraciones en las horas puntas, es una cuestión pendiente de mejora.

No obstante, la gran deuda que el transporte público tiene con Terrassa, la mayor injusticia es nuestra irrazonable inclusión en la zona tarifaria 3.

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