Espera

04.02.2017 | 04:20

Esta semana se ha producido un caso francamente curioso en la comunidad educativa terrassense. Un joven estudiante de primaria, como consecuencia de una grave lesión que le provoca importantes limitaciones en su movilidad y recuperación de largo recorrido, precisaba de una atención especial en su centro educativo. Ante la falta de ascensores la delegación territorial de Ensenyament recomendó el cambio de centro a uno con ascensor y con cuidadores para atender sus necesidades especiales, imprescindibles para una adecuada escolarización.

Desde el mes de septiembre, su madre viene advirtiendo de que, al margen de problemas de adaptación al centro, su hijo no está recibiendo las atenciones que su condición física precisa y que las autoridades educativas deben prestarle. Ante la falta de respuesta a sus quejas por parte de Ensenyament, esta semana se puso en contacto con Diari de Terrassa para denunciar públicamente su situación. La redacción de este rotativo se puso en contacto con la delegación vallesana de Ensenyament para corroborar la noticia y casualmente (así lo ha hecho saber la delegación) se ha solucionado el problema en dos días. Parece ser que la semana pasada se recibió una partida para reforzar el servicio y la cuestión se solventará de forma inmediata.

Estamos seguros de que, efectivamente, se ha tratado de una coincidencia en el tiempo y en cualquier caso Diari de Terrassa celebra que finalmente este joven estudiante de seis años de edad pueda ser atendido como necesita. No obstante, esa circunstancia no puede esconder que durante estos meses no ha recibido el cuidado, al menos, el que precisaba y eso no es otra cosa que un incumplimiento por parte de la administración. Y no olvidemos que fueron las propias autoridades de Ensenyament las que propusieron el cambio de centro para facilitar esa atención especial.

Se ha dado la circunstancia esta misma semana que en Granada un joven universitario ha estado a punto de perder una beca por una diferencia en los ingresos de 1,04 euros. "Casualmente", la solución ha llegado coincidiendo con la denuncia que el propio afectado ha hecho ante los medios de comunicación. Es más que probable que se haya dado la misma circunstancia que en Terrassa y haya sido debido a una coincidencia y no a que la presión de las familias y de los medios haya contribuido a poner en evidencia un sistema que en ocasiones se muestra insensible.

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