Más números

04.02.2017 | 04:21

Los principios de mes son sinónimo de números, de ver cómo hemos acabado el mes anterior, cómo se presupuesta el que entra en las economías domésticas y de estadísticas de las grandes cifras, esencialmente paro e IPC. Ayer hablábamos de la inflación y hoy toca hablar de desempleo. Es curioso cómo una vez más la lectura de las cifras del paro se pueden amoldar sin mentir a los argumentos más contrapuestos.

Desde el gobierno se hace una lectura francamente positiva por el aumento del paro en algo más de 57 mil personas que se ha registrado durante el mes de enero. Es decir, para el gobierno "sólo" ha aumentado en 57.257 personas en un mes tradicionalmente negativo debido al castigo que sufre el sector servicios tras la campaña de Navidad. Se trata del menor aumento del paro desde 2004, por lo que el resultado puede entenderse como satisfactorio. De hecho, en Terrassa y la comarca a la inversa de lo que ha ocurrido en el estado español y al mínimo aumento que se ha producido en Catalunya, el número de parados ha descendido.

Desde la oposición y los sindicatos, como también suele ser habitual, la lectura no es tan negativa. La calidad del empleo es la gran crítica que se realiza. El contínuo deterioro de las condiciones laborales de los trabajadores, el gran problema del empleo juvenil y la cada vez mayor fractura que se produce en una sociedad en la que un puesto de trabajo ya no es ninguna garantía para pagar nuestras facturas y cubrir nuestras necesidades mínimas.

Otro de los grandes reproches, también ciertamente preocupante, es el de la cobertura para con los desempleados. En estos momentos, las cifras dicen que la tasa oficial de cobertura al desempleo es del 55 por ciento, lo que significa que es el 11 por ciento menos que en 2007. Es otra forma de leer las cifras del desempleo. Y, por supuesto, no es positiva puesto que esto quiere decir que en 2007 había un mayor número de desempleados que tenían algún tipo de prestación. Por lo tanto, cada vez el Estado está dejando a un mayor número de personas en la estacada, abandonados a su suerte. La reducción de la protección a los parados se basa, además de en una mejora del empleo, innegable a pesar de las críticas por su calidad, en que hay muchos desempleados de muy larga duración que han agotado las posibilidades de prestación y, cómo no, en los recortes.

En definitiva, que en cuestión de cifras, el que no se consuela es porque no quiere.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook