Cambio

21.01.2017 | 04:21

Pues bien, Terrassa ya tiene sus presupuestos para 2017, la hoja de ruta económica mediante la que se aplican las políticas de gobierno. Y los presupuestos, como avanzábamos esta semana, se han aprobado con el acuerdo, si no explícito, sí mediante una tácita abstención, de una amplia mayoría del pleno municipal; 25, de los 27 concejales. La lectura política que se extrae del proceso de negociación de los presupuestos es que en año y medio, el escenario ha cambiado. Con toda probabilidad, los protagonistas dirán que no, e incluso escenificarán algún que otro episodio de disenso con el equipo de gobierno (como ocurrió en el mismo pleno del jueves) para seguir marcando perfil y recordando al alcalde Ballart que está obligado a llegar a acuerdos, pero no podrán negar que no existe en el pleno la beligerancia exhibida en otras ocasiones.

CUP y PP mantienen sus respectivos tonos cada uno en un extremo del plenario, pero hay un cambio de actitud evidente en TeC y Esquerra. Ciudadanos es un verso libre que está a la que salta para conseguir notoriedad a través de desmontar, cuando puede, que no es siempre, las estrategias de las fuerzas de izquierda con la equidistancia y la ambigüedad ideológica que distingue a su partido (sí, Ciudadanos es poco ambiguo, pero le gusta jugar a serlo).

El cambio sustancial ha sido el de Terrassa en Comú y la duda que nos asalta es saber durante cuanto tiempo va a durar esta actitud contemporizadora y de aristas suaves. El acercamiento de TeC al PSC ha descolocado ligeramente a Esquerra. Los republicanos, que sin querer evidenciarlo han estado liderando la acción opositora hasta ahora, se encuentran con que su mejor compañero de camino se ha distanciado y debe resituar su linea de actuación para no asumir un papel de opositor inmisericorde que le aislaría de la dinámica política municipal. Al final, de lo que se trata es de influir y de rentabilizar esa influencia haciéndola evidente, algo que hacen bien casi todos menos CiU, que continúa con su limitada capacidad comunicativa.

La advertencia de todos los partidos de la oposición llegó impidiendo el renacimiento de la revista "Visquem", emboscada que ya se produjo una vez y que se volvió a repetir el jueves. El equipo de gobierno reservó una partida de 75 mil euros para un nuevo medio escrito de comunicación municipal que el PP detectó. Álex Rodríguez pidió su supresión y la aceptaron todos los grupos de la oposición. Vega dijo que lo iba a explicar el lunes, pero claro, esas cosas se tienen que explicar antes.

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