Inversión

17.01.2017 | 04:20

La aprobación de los presupuestos de la Generalitat ha iniciado su andadura y si finalmente Junts Pel Sí y CUP se ponen de acuerdo, permitirá que una de las viejas reivindicaciones de la ciudad pueda empezar a parcialmente ser una realidad. Se trata del tercer carril de la autopista C-58, aunque no se puede hablar de tercer carril sino de la ampliación del carril auxiliar que se inicia en la salida de los polígonos industriales de Can Parellada y concluye después de la gasolinera de KM-17. Ese carril se prolongará hacia Terrassa, con lo que se construirá un nuevo puente sobre la riera de Les Arenes, y conectará con el ya existente en el área de Sant Quirze.

El proyecto prevé una operación similar en sentido Terrassa y con todo ello se espera ayudar a descongestionar la vía de acceso a Barcelona que mayor presión soporta. Al margen de las dudas que genera el proyecto, esto es, si los carriles auxiliares van efectivamente, a reducir las colas en la C-58, el único pero que hay es que la dotación presupuestaria para empezar las obras es mínima, sólo un cuatro por ciento del coste total. Dará para acabar los proyectos, la licitación y el inicio de obras. Los presupuestos de la Generalitat de años posteriores irán contribuyendo a la ejecución de la obra. Se arregla también el puente sobre la riera, visiblemente deteriorado en algunas columnas. Esos desperfectos se dijo que no tenían importancia, pero finalmente parece que sí.

Los presupuestos, en cuanto a las inversiones en Terrassa, se completan, al igual que ocurre en la autopista, con el inicio de la construcción de los institutos de Les Aymerigues y de Can Roca. El programa, pese a las prisas que se han intentado imprimir desde Terrassa, es muy rígido y de la misma forma que la conselleria no los ha iniciado antes, no hay rastro todavía de la escuela Sala y Badrinas. No sería de extrañar que el departamento de Ensenyament estuviese esperando a comprobar la evolución de la matriculación en Terrassa para tomar una decisión al respecto.

Los futuros presupuestos de Catalunya no tienen en cuenta, un año más, el déficit terrassense en plazas de residencias geriátricas. Acondiciona una planta de Mossén Oms que estaba cerrada y tal como la consellera Dolors Bassa avanzó, la reivindicada residencia de Sant Pere Nord, por la que tanto han luchado los vecinos del barrio, quedará para mejor ocasión. En Terrassa existe una necesidad, pero no parece un asunto prioritario.

Hay partidas menores y una que llama la atención por la reiteración de la inversión en la zona.: un talud en la salida 22 de la C-16.

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