Semántica

14.01.2017 | 04:21

Los trabajadores del Consorci Sanitari, cuyo buque insignia es el Hospital de Terrassa, han convocado huelga para la semana que viene. El motivo de una movilización ya anunciada en su momento, se centra en el plan de viabilidad elaborado por la empresa y sancionado por la Generalitat. Los empleados consideran que ese plan impone nuevos recortes que se suman a los que ya ha soportado durante los últimos años como consecuencia de la crisis económica y han decidido que no piensan ceder más.

Una de las cuestiones que más enojo ha causado entre los trabajadores ha sido el anuncio que se hizo en su momento por parte de la Generalitat, del Ayuntamiento y de la propia empresa de que el plan de viabilidad no tendría una afectación sobre los trabajadores por lo que ha personalizado sus críticas tanto en el conseller Comín, como en el alcalde Ballart.

Partidos como Ciudadanos y CUP mostraron ayer su solidaridad con los trabajadores y el Ayuntamiento emitió una curiosa nota de prensa en la que se ofrece un apoyo explícito a los trabajadores, pero al mismo tiempo se expresa públicamente el respaldo al plan de empresa. Lo que inicialmente podría entenderse como un contrasentido tiene su explicación en que el Ayuntamiento aprobó con el voto de sus representantes en el consejo de administración ese plan de empresa y que no considera que las medidas que se adoptan tengan una afectación sobre salarios y derechos de los trabajadores. Lo curioso de la nota de prensa es que denota una cierta distancia con respecto al conflicto e incluso viene a decir que desea un rápido y satisfactorio acuerdo entre las partes. El Ayuntamiento de Terrassa es parte en este conflicto puesto que de una forma u otra es titular del cuarenta por ciento del Consorci Hospitalari. Por lo tanto, la huelga convocada por los trabajadores también se hace contra el Ayuntamiento.

En cualquier caso, al margen de la anécdota, este conflicto no se reduce a una cuestión semántica sobre lo que es un recorte a los trabajadores o no, sino que se trata de un problema de una gravedad extraordinaria que la Generalitat debe asumir con valentía de una vez por todas. El déficit que ahoga al Consorci Sanitari no se ha generado en unos meses, sino que viene de un problema histórico de gestión que en un momento u otro se deberá abordar con la amplitud que la situación merece y necesita.

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