Aniversario 

10.01.2017 | 04:20

El próximo viernes se inicia la conmemoración del 25 aniversario de la celebración de los Juegos de la Vigesimoquinta Olimpiada, Barcelona 92. Terrassa tuvo entonces un protagonismo ciertamente especial al acoger el desarrollo íntegro de las competiciones masculina y femenina de hockey. La historia de Terrassa quedó indefectiblemente marcada por aquella competición en muchos sentidos. Hay que hablar de inversión, de reivindicación, de éxito organizativo y deportivo, de proyección internacional y también de autoestima. Terrassa se quiere más desde aquel verano del 92 y difícilmente conseguiremos otra inyección de orgullo como la que recibimos durante aquellos quince días que constituyeron la culminación de un pequeño sueño.

Visto con la perspectiva del tiempo es más que probable que los nuevos terrassenses que no vivieron aquellos años de preparación de los Juegos o los jóvenes cuya memoria no alcance hasta ese momento puedan entender que esta celebración o el recuerdo de aquellos días sea exagerado. Incluso se puede cuestionar la importancia histórica de los juegos olímpicos para la ciudad. Hubo un antes y un después para Barcelona y de la misma forma lo hubo para Terrassa. Es normal que recordemos aquellos años con añoranza, pero también hay que hacerlo con orgullo y con la satisfacción del trabajo bien hecho, demostrando que no fue un error la descentralización de las competiciones. Terrassa se hizo mayor con los Juegos y demostró que no fue un error la descentralización de las competiciones. Del 92 nos quedan unas instalaciones y una medalla de oro que pesa más cuanto más tiempo pasa, pero lo que más pesa es el recuerdo.

Urgencias

La masificación de las urgencias hospitalarias en estas fechas es algo habitual cuando la gripe empieza o se convierte ya en epidemia. En momentos como estos nos damos cuenta de lo necesario que es dimensionar los servicios a las necesidades de la ciudadanía. Los recortes han cerrado plantas hospitalarias, quirófanos y también han hecho pequeñas las urgencias. Al margen de que la percepción de las autoridades sanitarias y los usuarios de la sanidad pública pueda ser diferente porque no se hace igual el análisis desde las cifras que desde una camilla en un pasillo, en momentos como este se hace más evidente lo evidente.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook