Lógica

24.12.2016 | 04:24

La decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en relación a las cláusulas suelo viene a ofrecer una nueva victoria de David contra Goliat, generando una situación que era poco menos que impensable hace muy pocos años. Organizaciones de consumidores y especialmente plataformas como la PAH, abogados osados y jueces valientes han hecho de la necesidad virtud y han conseguido remover las estructuras del negocio financiero español, las normas procesales y la legislación relacionada con la pobreza energética, los desahucios y la vivienda.

El tribunal europeo ha hecho oídos sordos al dictamen previo sobre las cláusulas suelo y ha determinado que los bancos españoles deben devolver a los hipotecados el dinero cobrado como consecuencia de la aplicación de la cláusula suelo, es decir, la cláusula que determinar un límite en el descenso de los tipos de interés. El organismo no ha hecho más que aplicar la lógica jurídica. Si una cláusula es abusiva debe tenerse por no puesta y si se tiene por no puesta no puede, de ninguna manera, limitarse su retroactividad, como hizo el Tribunal Supremo. El alto tribunal español determinó en 2013 que, efectivamente, la cláusula suelo era abusiva y por lo tanto debía desaparecer de las hipotecas, pero que eso iba a ser así únicamente desde el día e 2013 en que se dictó la sentencia y no antes, criterio corregido ahora por la justicia europea.

Otra cosa será la aplicación de esta decisión, cómo los bancos se harán fuertes y las facilidades o impedimentos que pondrán a sus hipotecados para devolver el dinero cobrado indebidamente. Si actuarán únicamente a requerimiento de sus clientes o decidirán devolver el dinero de oficio. Por otra parte, habrá que ver cómo se cómo se organizarán los consumidores para ello. Hay bancos, como el propio BBVA, contra el que se dictó la sentencia del supremo de 2013, que ya decidió unilateralmente eliminar en aquel momento todas las cláusulas suelo de sus hipotecas en una decisión que le honró en su momentos, aunque no aplicó la retroactividad, porque el propio Tribunal Supremo le eximía de ello. Su posición ahora es mucho más cómoda para que se cumpla la ley. Otras entidades hicieron oídos sordos.

La decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha coincidido en el tiempo con la nueva ley antidesahucios aprobada en el Parlament de Catalunya. Ahora sólo se trata de que se aplique, que no es poco.

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