Editorial

Lamento

17.12.2016 | 04:21

El alcalde de Terrassa, Jordi Ballart, insiste en la entrevista con que cerramos hoy el ciclo dedicado a los líderes políticos terrassenses en las presiones de todo tipo que está recibiendo en relación, especialmente, al proceso de liquidación de la concesión del suministro de agua en Terrassa. No dice abiertamente si su denuncia, que ya realizó hace algunos meses, va a tener recorrido judicial, pero de lo que no cabe duda es de que va a tener recorrido político. Sigue hablando de presiones personales desde diviesos sectores eminentemente económicos; habla también de una campaña de desprestigio personal y político a través de publicaciones digitales y no niega que se pueda promover desde sectores de su propio partido cercanos a grupos empresariales de gran importancia. La afirmación de que sectores interesados no pueden distorsionar el funcionamiento de los partidos ni extorsionar a cargos públicos es de una dureza extrema que no hace más que poner de manifiesto la magnitud de la situación por la que dice estar atravesando.

Ya en su momento el alcalde, ante la exigencia de rectificación de Mina ante anteriores denuncias públicas, dijo que no había personalizado en nadie, pero no retiró su afirmación de sentirse presionado y poco menos que extorsionado, denuncias que mantiene en la entrevista que publicamos hoy.

Ballart habla de indefensión, de debilidad democrática, de situación de excepcionalidad que requiere del compromiso de los partidos terrassenses. En la entrevista que publicamos hoy contesta sin ambages a la propuesta de pacto que le realizó Terrassa en Comú. La formación de Xavier Matilla le propuso un acuerdo de gobierno bajo la premisa de la expulsión del actual ejecutivo del Partit Demòcrata. La respuesta de Ballart es una contrapropuesta en forma de invitación a partidos políticamente afines a que entren a formar parte del equipo de gobierno, precisamente por esta situación de excepcionalidad histórica que vive la ciudad en torno al proceso del agua. El alcalde realiza un llamamiento a la unidad de la izquierda terrasssense, un lamento por lo que considera una situación intolerable.

Habrá que ver la respuesta, especialmente de Terrassa en Comú, aunque parece poco probable que la posición de esa formación vaya a ir más allá de alcanzar acuerdos puntuales sobre los grandes temas de ciudad. La condición de que el PSC debía romper el pacto con el Partit Demòcrata parecía ser inexcusable.

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