Conflicto

10.12.2016 | 04:21

No nos hemos recuperado de una sorpresa cuando ya tenemos otra ante nosotros. Ahora entra en conflicto el proceso participativo de elección del Síndic Municipal de Greuges. Una serie de entidades que apoyaban a uno de los candidatos han decidido impugnar las votaciones por entender que se están llevando a cabo irregularidades en el proceso. Se refieren a una práctica de la que acusan a dos candidaturas en concreto y que se refiere a la solicitud del voto por delegación. Viene a ser algo así como que se pide a los ciudadanos el voto, pero para ello, se les piden sus datos personales para hacer acopio de ellos y llevar a cabo las votaciones desde la propia candidatura con los datos que se han obtenido: deme usted sus datos, que yo votaré por usted para que no se moleste.

Sin entrar en la legalidad o no de esa práctica puesto que habrá muchos matices para tener en cuenta ni en cómo debe gestionar el Ayuntamiento esta situación, no cabe duda de que quienes no son partidarios de los procesos participativos tendrán un argumento muy sólido para criticar esa opción en la elección del Síndic terrassense. Tampoco se trata de poner en cuestión la fórmula; puestos a encontrar carencias, las encontraríamos en cualquier método que se escoja. De lo que se trata quizás es de reflexionar sobre si ésta era la mejor forma de nombrar a una figura de la importancia institucional que debería tener un Síndic Municipal de Greuges. Uno de los peligros del proceso participativo puede ser precisamente el que se cuestione la legitimidad del mismo, como va a ser el caso. Existen otros riesgos como podría ser el de la politización del proceso o incluso el de la indolencia de la ciudadanía, como también se está dando, ante una figura de una significación tan elevada.

Sea cual sea la decisión que se tome ahora con respecto a denuncia que impugna las votaciones, la decisión debe ser muy meditada. Aún sin valorar la fundamentación de la denuncia, pensemos que un síndico no puede ser nombrado con una sombra de duda. Con qué autoridad moral podría revestir su trabajo si la administración por la que debe velar no ha sabido dar plena legitimidad a su nombramiento.

La salida de la anterior síndica no se gestionó nada bien y la entrada del nuevo parece que va a dar también mucho que hablar. En cualquier caso, la elección del Síndic Municipal de Greuges no puede convertirse en un circo romano.

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