DIARI DE TERRASSA

Cambio

19.11.2016 | 04:22

En todas las organizaciones se genera una inercia en sus dinámicas de trabajo que en un momento determinado sitúan a sus componentes en una zona de confort que proporciona básicamente comodidad. Eso no quiere decir que los grupos no trabajen con eficacia, pero probablemente la pregunta está en si se puede mejorar la eficiencia, si es posible optimizar las estructuras para mejorar los rendimientos. Ante el anuncio de ayer del alcalde Jordi Ballart de introducir cambios en la estructura organizativa del Ayuntamiento, un ciudadano decía: "Lo extraño es que se den cuenta ahora". Quizás sea la reacción lógica ante la prevención o el recelo con que el prejuicio, muchas veces injusto, nos hace valorar lo público.

El Ayuntamiento es la primera empresa de Terrassa en cuanto a número de trabajadores. Si contamos las empresas municipales, estamos hablando de unas 2.600 personas. Por detrás vendrían Mútua de Terrassa y Consorci Sanitari. Es probable que, efectivamente, una maquinaria de esa magnitud haya perdido con los años capacidad de maniobra o le resulte difícil la adaptación a nuevas formas de entender la administración pública. Hay que estar abiertos al estudio. Diagnosis, propuesta de soluciones y su implementación; se trata de una burda simplificación, pero quizás sea la esencia del proceso y cada una de las fases es de vital importancia en si misma y en relación con las demás. Los cambios son siempre complicados y existe una lógica resistencia natural, sobre todo en estructuras de proporciones paquidérmicas cuya capacidad de movimiento se ve condicionada precisamente por su dimensión. En cualquier caso, el proceso se ha iniciado y bienvenido sea si es para bien.

Rincón de pensar

Si el PP hubiese diseñado el proceso de autodestrucción del PSOE, seguramente no le hubiese salido tan redondo. Sin entrar a valorar ya "los sucesos de octubre", el PSOE sigue en caída libre y se ha vuelto a cubrir de gloria con el asunto de Fernández Díaz. Ciudadanos también, pero sus circunstancias son otras. Al margen de a quien interese más debido a su guerra interna, de lo que no cabe duda es de que necesitan ya retirarse al rincón de pensar, quizás en forma de congreso, y que se planteen qué quieren ser de mayores.

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