DIARI DE TERRASSA

Decisiones

17.11.2016 | 04:21

La política es la toma de decisiones. Si acotamos más la definición, podríamos decir que se trata de definir prioridades y por eso, los presupuestos de ayuntamientos consejos comarcales, diputaciones o de la Generalitat, se convierte en la acción de mayor calado político de cuantas se realizan en un curso. El hecho de que la Generalitat se niegue en redondo a construir una residencia para gente mayor en Sant Pere Nord es una decisión política y es bueno que se sepa. Como es bueno que se conozca el motivo: "No habrá ni un euro para equipamientos" ha afirmado la consellera Dolors Bassa, porque la política de la Generalitat es la de generar plazas para personas mayores en conciertos con residencias privadas. Pero se da la circunstancia de que no sólo no hay dinero para equipamientos, sino que no se concertarán las 1.5000 plazas que estaban previstas en Catalunya.

Es, evidentemente, una decisión política que va contra el parecer, no sólo de Sant Pere Nord, que lleva décadas reclamando ese y otros equipamiento para el barrio, sino contra la unánime petición que realizó el pleno municipal el pasado mes de octubre, con la que se ponía de manifiesto las carencias de la ciudad en ese ámbito.

La concertación es un modelo que ha funcionado en Catalunya con la enseñanza, la sanidad y también con el tercer sector. No se trata de poner en cuestión el modelo, aunque es un tema interesante sobre el que vale mucho la pena debatir, puesto que habría que ver si con él se garantiza la asistencia a todas las personas que lo necesitan; se trata de cómo abordar un problema real que afecta a Catalunya y en especial a Terrassa.

Todas las proyecciones alertan sobre el envejecimiento de la población. Esta circunstancia generará la obligación de dar respuesta a una serie de necesidades asistenciales imprescindibles. Al margen del déficit histórico de inversiones en el barrio de Sant Pere, Terrassa sólo dispone de una residencia pública para la tercera edad, que es Mossèn Homs y tal como denuncia hoy el alcalde Jordi Ballart, no se halla a pleno rendimiento porque todavía tiene plantas cerradas.

Lo peor de todo es que la residencia estaba aprobada desde hace diez años, se invirtió en el proyecto técnico, que se concluyó en 2009 y estaba presupuestada su ejecución. La crisis no sólo se ha cargado la residencia, sino también un nuevo criterio. Eso es política.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook