Discreción

08.10.2016 | 04:22

Ayuntamiento y ACA negocia cómo limpiar las rieras. Es todo un avance. La reunión sorprendentemente se mantiene en el mayor de los secretos y ambas administraciones ha informado con absoluta cautela, incluso de forma críptica. Las relaciones son tensas, no olvidemos que el Ayuntamiento de Terrassa, después de mucho tiempo de conflicto irresoluble ha planteado dos contenciosos administrativos contra la ACA, precisamente con el asunto de la limpieza y mantenimiento de las rieras como fondo. Es la historia de un desencuentro que ahora parece entrar en un nuevo estadio, debido, en primer lugar, a la protesta vecinal y también a la intervención del conseller Josep Rull, que ha querido especificar que hace meses que pidió a la ACA que modulase su postura con respecto a su participación en la limpieza y mantenimiento de las rieras en sus recorridos urbanos.

Resulta por una parte lógico que ambas partes no quieran que el lo que puede significar el inicio de una nueva relación con el ACA pueda enturbiarse con declaraciones susceptibles de ser malinterpretadas. Algo así parece que también ocurrió en la reunión entre el alcalde y la conselleria de sanidad con el también complejo asunto de la situación económica del Consorci Sanitari de Terrassa, asunto en el que la discreción parece asimismo imprescindible.

En cualquier paso, parece que la relación con el ACA se desencalla y todo sea por alcanzar un acuerdo que permita solventar el lamentable estado de las rieras terrassenses. Al menos tenemos el reconocimiento explícito del ACA de que Terrassa presenta una especial problemática y que la situación es ciertamente preocupante. Esa es precisamente la cuestión y eso es precisamente lo que provoca la movilización vecinal, la riera de Les Arenes, especialmente, presenta una situación de gran peligrosidad y las administraciones, la que sea o las dos son responsables de ello.

Mientras se resuelven los contenciosos, que parece ser que también se mantienen abiertos en el momento procesal en que se encuentren, no está de más explorar la posibilidad del acuerdo, de limpiar la rieras y de resolver la cuestión del pago y de las competencias en otro escenario que no sea el de la peligrosidad.

Aunque sea discretamente, la negociación es buena, otra cosa será cómo van a gestionar ambas administraciones la voluntad manifiesta de los vecinos de participar en el proceso.

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