Dudas

04.10.2016 | 04:20

El equipo de gobierno del Ayuntamiento de Terrassa no tiene claro qué propuesta de tasas e impuestos presentará al pleno de cara al año 2017. Las tasas e impuestos son el elemento fundamental para llevar a cabo la propuesta de presupuestos municipales. A este respecto, es curioso que se presente primero la propuesta de la fiscalidad y después se elaboren los presupuestos, cuando parecería más lógico hacerlo al contrario: ver que necesidades hay y luego recaudar en consecuencia. La lógica de la gestión pública es al contrario, primero se decide cuánto se recaudará y luego se decidirá cómo se gasta, aunque no cabe duda de que cuando se hace una cosa se piensa en la otra.

En cualquier caso, la fiscalidad junto con la consecuente elaboración de los presupuestos constituyen la más importante acción de gobierno de un curso político. En ocasiones se habla de que, ante la gestión, las ideologías dejan de tener mucho sentido. Se tiene la convicción de que los números, máxime cuando se debe administrar en una situación de crisis económica extrema, las ideas tienen poco peso y son los números, como si de un "tetris" se tratase, los que conforman por sí solos los presupuestos.

Precisamente, cuando se administra la miseria es cuando más sentido tiene la ideología puesto que se trata de establecer prioridades. Cómo, dónde y en qué medida se actualizan las tasas e impuestos, qué bonificaciones se aplican y a quién o crear una nueva figura impositiva, como la ecotasa, que está al caer. De la misma forma, no es lo mismo reservar partidas en un presupuesto para atender en mayor o en menor medida a la emergencia social; mantener o eliminar, como ha hecho la Generalitat de Catalunya, las aportaciones a las guarderías públicas o mantener la gratuidad del transporte público para los pensionistas. En esas decisiones como en todas y cada una de las que se toman para confeccionar unos presupuestos está muy presente la ideología.

Otra cosa es que no se tengan sobre la mesa los elementos para llevar a cabo esa propuesta por cuestiones de carácter externo, como es la falta de un gobierno que determine toda una serie de partidas que necesitan los ayuntamientos para saber en qué terreno se mueven y que además se esté en una situación de debilidad que obliga a afinar con precisión quirúrgica para obtener la aprobación definitiva en la sala de plenos.

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