Esperanza

02.09.2016 | 04:21

Llega septiembre y los comerciantes se aprestan a iniciar una nueva temporada. Los autónomos, las pequeñas empresas en general están instalados en un estado de tensión permanente en su lucha por la supervivencia, pero quizás se tenga la percepción de que el pequeño comercio es un sector todavía más vulnerable por estar sometido a condicionantes que van desde las modas a la climatología, pasando por las amenazas tangibles de siempre como el comercio electrónico o las grandes y medianas superficies o la normativa sobre horarios o el pago de impuestos y suministros. En cualquier caso, cada sector tiene sus peculiaridades y el inicio de temporada significa para el comercio en concreto un nuevo reto a superar en ese desafío de mejora constante que debe atacar.

Por primera vez en muchos años parece que cambia la actitud de los comerciantes hacia un moderado optimismo y así lo manifiestan. El cambio significativo de tendencia que significó el invierno de 2015 y el buen tono que han mostrado, en general, las rebajas de este verano hace que afronten con un otoño en el que esperan que aunque con lentitud, pero con firmeza, se mantengan los signos que parecen indicar que la recuperación económica ha venido para quedarse y está animando los bolsillos de los consumidores. Desde la percepción no científica del observador callejero , este verano se ha visto un movimiento comercial sostenido a lo largo de julio y agosto, favorecido por las buenas temperaturas, especialmente en lo que a los bares y terrazas se refiere. La afluencia de los terrassenses a las terrazas ha sido notoria este año, dando vida a un sector, el de la restauración, que en toda Catalunya ha obtenido unos resultados, especialmente en los lugares de costa, mucho mejores de los previstos incluso por los propios empresarios.

El comerciante, en suma es optimista, vista la tendencia del consumo de los últimos meses y le pide al otoño, sobre todo, estabilidad y confianza, elementos que sólo se consiguen a través de la consolidación y mejora de las cifras que se están produciendo en los últimos meses en torno al empleo. Ese es el gran reto. Por otra parte, el comercio mantiene sus desafíos de modernizarse, de conectar con el consumidor y de ofrecerle lo que busca a precios competitivos y desde la profesionalidad y la atención personalizada que sólo el comercio tradicional ofrece.

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