Un hallazgo extraordinario

28.07.2016 | 04:20

En el sinfín del día a día; en el más puro de los ajetreos que conlleva la información del segundo a segundo se producen situaciones que sorprenden y que permiten romper con una rutina de inmediatez con la que parece que difícilmente podemos acabar con ella. Pero a veces, pocas, sucede. Jan Brugueras i Torrella, nieto del historiador Francesc Torrella Niubó, a través de la revista Terme, es el protagonista de un hallazgo extraordinario. La historia de Terrassa o, para definirlo de forma más correcta, la historiografía sobre la ciudad ha sufrido una transformación drástica. Hasta el momento, Josep Ventalló i Vintró y su "Tarrasa antigua y moderna", publicada en 1879, estaba considerada como la primera historia de Terrassa. Siete años después vio la luz una segunda versión bajo un título más contundente: "Historia de Tarrasa". Jan Brugueras ha descubierto que existe un precedente del que el propio Ventalló i Vintró bebió de sus fuentes cuando escribió estos dos trabajos. Un ex alcalde de Terrassa, Josep Ignasi Rodó i Martínez, que rigió los destinos de la ciudad entre 1843 y 1844, escribió la primera historia de Terrassa, como tal, entre los años 1849 y 1857, no se ha podido concretar la fecha exacta, pero queda perfectamente datado que fue escrita con anterioridad a las obras de Ventalló i Vintró.

El encuentro de Brugueras resulta fascinante y lo todavía más increíble de esta aventura es que este manuscrito se encontraba en el Arxiu Històric de Terrassa, después de que en 1910 fuese cedido al Ayuntamiento. Es decir, han tenido que pasar más de cien años para sacar a la luz este descubrimiento. En términos locales, hechos de este tipo tienen un rango ciertamente excepcional, porque implican un cambio radical sobre unas circunstancias que parecían del todo inamovibles. Pero no es así.

Este descubrimiento no revoluciona la historia de Terrassa, que es la que es, y que el propio Josep Ignasi Rodó tampoco varía con respecto a lo que posteriormente narró Ventalló i Vintró, pero sí que da un nuevo giro a la historia de la historia de la ciudad. Es realmente positivo para Terrassa conocer con solvencia su pasado, como se dice en estos casos, para entender mejor el presente y predecir el futuro. En cualquier caso, celebramos este hallazgo y queremos poner en valor un trabajo de estas características que a veces puede alcanzar la condición de gran noticia.

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