Rencores

21.07.2016 | 04:20

El Partido Popular, la mayor fortaleza política que existe en España, arquitectura castellana de altas almenas y bastiones centrales casi inexpugnables, está comenzando a reorganizar su glacis, tras la pérdida de tres millones de votos y cincuenta escaños (balance definitivo tras la reválida del 26 de junio).

El partido Alfa se permitió el lujo de exhibir una cierta zona de seguridad en la elección de la Mesa del Congreso. Ciudadanos cruzó el puente levadizo y en el glacis se pudieron identificar, algo camuflados, los pabellones del Partido Nacionalista Vasco y de Convergència Democràtica de Catalunya. ¡Ah, los viejos tiempos! Los vascos se abstuvieron gentilmente en la elección de Ana Pastor y todo indica que cedieron cinco votos a favor de la diputada popular Rosa Romero, candidata a la vicepresidencia tercera, que se disputaba el puesto con Podemos. CDC tuvo un comportamiento algo más barroco.

Votó a Francesc Homs para la presidencia en la primera ronda y en la segunda se abstuvo. Y cedió votos (cuatro o cinco) para la citada vicepresidencia tercera. (...) Parece una paga y señal.


Fragmento del artículo de Enric Juliana en La Vanguardia

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