Participación

16.07.2016 | 04:21

El gran reto de los gobiernos, especialmente de los municipales es encontrar el equilibro ideal entre la democracia representativa y la participativa. Es realmente complicado y cualquier intento es loable porque la participación no sólo significa compartir, sino también compromiso y es una buena forma de concienciar, de conocer y de intervenir en la gestión de los municipios y mantener así la tensión de la ciudadanía para con su comunidad más allá de las convocatorias electorales cada cuatro años. Existe un debate abierto sobre dónde situar el límite. Hay quien entiende que debe haber pocos y promover procesos asamblearios que permitan esa participación directa de la ciudadanía y quien considera que hay que ser restrictivos.

En esa linea están los que piensan que la participación, porque sí, se puede volver contra la propia administración e incluso puede generar conflicto en la comunidad si no va acompañada de un proceso no sólo informativo, sino también pedagógico. Es decir, el éxito de los procesos participativos está más en lo cuantitativo que en lo cualitativo. Si se inicia un proceso en el que la representatividad de los ciudadanos sea mínima, el mismo proceso puede quedar desvirtuado.

Ahora se prepara una nueva iniciativa del Ayuntamiento terrassense, denominado Plan de Acción Municipal. Se presenta en un primer momento modesto, pero que pretende ser ambicioso y será supervisado por la Diputació. Genera algunas, dudas especialmente de procedimiento, pero a primera vista no pinta mal y tiene la garantía de la concejal Meritxell Lluís que se está ganando fama de seriedad en su gestión al frente del departamento. Se trata de que los ciudadanos interesados en ello puedan proponer iniciativas y proyectos que el equipo de gobierno valorará.

El Plan de Acción Municipal se suma a otras propuestas participativas que se han llevado a cabo o que están en perspectiva más o menos afortunados. Recordemos experiencias como los presupuestos participativos que lideró el ahora alcalde Jordi Ballart; las remodelaciones de la Rambla, de la Plaça del Progrés y de la Plaça Nova y Vapor Gran o el que está por venir sobre la gestión del servicio de suministro de agua. También hubo uno sobre los grupos a contratar en la Festa Major, pero de ese no se hacía público el resultado; es decir, un absurdo en si mismo.

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