Mandato

09.07.2016 | 04:21

Esquerra Republicana se quejaba ayer del reiterado incumplimiento del equipo de gobierno del Ayuntamiento de los mandatos del pleno municipal. Con ocasión de la aprobación del dictamen que obligaba al Ayuntamiento a abrir la Biblioteca Central en horario nocturno durante la época de exámenes universitarios planteábamos en esta misma tribuna exactamente eso. El pleno había ordenado que el equipo de gobierno abriese la biblioteca y la biblioteca no se abrió, una situación, por cierto, que ya avanzó el concejal Amadeu Aguado en la sesión plenaria. Nos preguntábamos cuál era el poder de una resolución adoptada por mayoría durante el pleno municipal, si existía un plazo de ejecución y cuáles eran las consecuencias ante un incumplimiento.

Esencialmente existen dos problemas, el de mayor gravedad es que la oposición no tiene ningún mecanismo judicial o administrativo de ejecución de decisiones de pleno; el otro es más complejo puesto que se refiere al contenido de los mandatos y las posibilidades reales de cumplirlos .

Pongamos un ejemplo para concretar. El pleno municipal de Terrassa aprobó por unanimidad que el Ayuntamiento debía operar con entidades de las denominadas de banca ética. Eso, que es muy loable y tiene un trasfondo de gran compromiso social, puede generar un grave problema desde un punto de vista de seguridad financiera puesto que parece ser que la banca ética no tiene todavía el músculo económico que requieren según qué operaciones. Así, nos encontramos con que algunas decisiones pueden encontrarse con dificultades técnicas que se escapan a la voluntad de un equipo de gobierno e incluso de la propia oposición. En cualquier caso, lo lógico es que se explique. Lo que resulta poco tolerable es que ni se cumpla el mandato ni se expongan públicamente las razones que llevan a su incumplimiento.

Carles Caballero (ERC) aseguró en su rueda de prensa de queja que el concejal Amadeu Aguado dijo en una comisión que los dictámenes del equipo de gobierno estaban cualitativamente por encima de los mandatos de pleno aprobados con los votos de la oposición. Sin querer poner en duda, ni mucho menos, las palabras de Caballero, nuestra candorosa ingenuidad nos lleva a afirmar que Amadeu Aguado nunca ha podido decir una cosa así; con toda seguridad debió tratarse de un malentendido.

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