Desde la izquierda, Rafael Doménech, Jorge Sicilia y Miguel Cardoso, en la presentación del informe.

La economía española crecerá a menor ritmo, según BBVA

07.02.2019 | 04:00

BBVA Research mantiene sus previsiones de crecimiento para España en un 2,4% en 2019 y en un 2% en 2020. Éste es el principal dato que arroja el último informe Situación España presentado ayer por Jorge Sicilia, director de BBVA Research y economista jefe del Grupo BBVA, y Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico. El informe apunta a que la recuperación ha continuado en 2018, permitiendo un avance del PIB del 2,5%. Este crecimiento se habría acelerado en la última parte del año pasado, aunque de manera temporal. La demanda doméstica se consolidó como soporte del crecimiento económico en 2018, con una contribución al crecimiento medio anual del PIB de 2,9 puntos porcentuales, igual que la observada en el año anterior. En contrapartida, la demanda externa neta drenó 0,4 (pp) al avance del PIB, a pesar de que las exportaciones totales recuperaron algo de tracción en el cuarto trimestre del año.

Hacia adelante, se espera que la recuperación continúe, y se mantenga la creación de empleo, mientras que los salarios podrían empezar a aumentar consistentemente por encima de la inflación. De esta manera, la mejora de la actividad podría alcanzar el 2,4% en 2019 y el 2,0% en 2020. De cumplirse este escenario, la economía podría crear alrededor de 800 mil puestos de trabajo en el conjunto de los dos años, mientras que la tasa de paro se reduciría desde el 15,3% en 2018 y hasta el 12,6% en 2020.

El crecimiento económico mundial se desaceleró más de lo esperado en la segunda mitad de 2018 y los datos recientes de actividad y confianza han dado sorpresas negativas. La situación en los diferentes sectores ha sido dispar y la rápida desaceleración global y los altos riesgos proteccionistas continúan con la tensión financiera. Con ello, BBVA Research prevé en su último informe una desaceleración suave de la economía global, desde el 3,6% en 2018 hasta el 3,5% en 2019 y el 3,4% en 2020.

Desaceleración
En el período 2019-2020, el crecimiento del PIB se aproximará al 2,0%. En este sentido, los fundamentos de la economía española avalan la continuidad de la recuperación en los próximos años, aunque, nuevamente, a un ritmo menor que el observado en el período 2015-2017. Estas expectativas de desaceleración del crecimiento se sustentan tanto en factores externos como internos. Entre los primeros, destaca el menor impulso que ahora proporciona la política monetaria, así como la moderación del crecimiento global. A esto último se suma el agotamiento de los flujos turísticos, que está condicionado por las menores tensiones geopolíticas de algunos países competidores. A nivel interno, el consumo de las familias muestra avances algo más moderados, producto del menor impulso de algunos vientos de cola que acompañaron en años anteriores, como la absorción de la demanda pospuesta durante la crisis. Finalmente, la incertidumbre se mantiene elevada, principalmente la relacionada con la política económica, lo que ha afectado la evolución del gasto doméstico.

Valoración
Rafael Doménech, responsable de Análisis Económico de BBVA Research aseguró en la presentación del informe que "hay tres factores que están haciendo que la economía española esté creciendo por encima del 2,5% en estos momentos. En primer lugar, un precio del petróleo que está por debajo del que teníamos hace unos meses. En segundo lugar, una política monetaria que sigue siendo acomodaticia y, tercero, una política fiscal expansiva que no sale gratis. Nuestras previsiones apuntan a que España no cumplirá el objetivo de déficit del 2019 y, por lo tanto, tendremos menos margen de la política fiscal a medio plazo".

Rafael Doménech añadió en la presentación que "además de los riesgos internos, tenemos algunas incertidumbres propias en la economía española. Estamos observando señales de limitación de capacidad productiva ya en algunos sectores y luego tenemos también los riesgos asociados a algunas medidas de política económica que se han adoptado recientemente. Este es el caso del aumento tan elevado del salario mínimo interprofesional (SMI), que podría tener efectos negativos sobre el empleo y el crecimiento económico si la productividad no aumenta en paralelo y si no mejora también la eficiencia de las políticas activas del mercado de trabajo".