El "oficio" de empresario, contado por cuatro referentes

01.12.2018 | 04:00
Un momento de la mesa redonda organizada por el Club Cecot de Màrqueting i Vendes, el jueves en la Nova Jazz Cava.

Ser empresario y no morir en el intento en un mundo, como el actual, en constante cambio y en el que todo se mueve a una velocidad de vértigo no es nada fácil. Un contexto, además, en el que las nuevas tecnologías lo han revolucionado todo y por tanto se imponen nuevos modelos de negocio (y esto sólo es el principio); en el que la competitividad es exacerbada y se corre el peligro de quedar caduco a las primera de cambio; donde los mercados se han desdibujado para convertirse en uno solo (globalización) y en el que, producto de todo ello, cada vez es más difícil definir las propias señas de identidad para diferenciarse del resto.

Este es, a grandes rasgos, el panorama que dibujaron cuatro empresarios de referencia de la ciudad en una mesa redonda el jueves en la Nova Jazz Cava organizada por el Club Cecot de Màrqueting i Vendes, en una nueva sesión de "Empresaris Km0 visión 'El Món'". Supuso además el estreno de un nuevo formato por parte del Club Cecot de Màrqueting i Vendes para llevar a cabo este tipo de charlas (hasta ahora se habían realizado en la sede de la patronal terrassense) y, a tenor del numeroso público que acudió, sobre un centenar de personas, y de lo dinámico que fue el debate, resultó un éxito.

Redes
La mesa redonda estuvo protagonizada por cuatro empresarios de éxito de la ciudad: Ramon Comellas, cofundador y presidente de Circutor; Josep Betriu, consejero delegado del Grup Lasem; Ignasi Cusidó, consejero delegado de Lamp, y Pol Fantoba, cofundador y director de Lúcid Design Agency. El debate estuvo moderado por el jefe de redacción y responsable de la sección de economía de Diari de Terrassa, Josep Arnero.

"Para el mundo empresarial, la principal característica del momento actual es la velocidad a la que se mueve todo", advirtió Comellas, el empresario más veterano de los allí presentes. Una afirmación que fue respaldada por Betriu al señalar que "con la globalización, las nuevas tecnologías y la velocidad a lo que va todo ahora es más difícil ser empresario, porque el mundo evoluciona hacia una complejidad cada vez mayor". Cusidó, por su lado, alertó que la situación actual de transformación constante implica que "cambien los modelos de negocio", un tren al que hay que subirse para seguir vivo, y añadió que en las redes "hay que transmitir proximidad y cercanía", mientras que Fantoba apuntó que "hay que estar constantemente predispuesto a reinventarse" para seguir adelante en un mundo empresarial cada vez con más retos.

Sobre los mercados y la internacionalización de las empresas en la era digital y de la globalización, todos coincidieron en que las reglas del juego han cambiado y han llegado para quedarse. Para empezar, el concepto de "mercados" ha cambiado. "Ahora hay un solo mercado, el mercado global", afirmó Comellas, "lo que hace que las cosas sean más complicadas y nos obliga a diferenciarnos claramente del resto". Al respecto, dijo que "nosotros intentamos ofrecer soluciones a nuestros clientes, que vean que les queremos ayudar y no únicamente venderles cosas".

Identidad
Cusidó complementó este discurso diciendo que ya no basta con limitarse a fabricar cosas y habló de la necesidad de "transmitir valores", lo que supone un plus añadido, como viene haciendo su empresa con sus Premios Lamp; Betriu se refirió a "un modelo (el de la internacionalización de las empresas) en continua revisión y en el que siempre hay que buscar socios locales" y Fantoba dijo que "nuestra vocación de ser globales pasa por saber transmitir nuestra identidad, nuestra manera de hacer".

Eso sí, si quieres vender fuera "coge la maleta y viaja", recomendó Cusidó, y "monta filiales, delegaciones, para que el cliente sepa que estás ahí, que también somos locales en un mundo globalizado. Y los resultados vendrán, pero a largo plazo". En resumen, "el gran secreto para quedarte mucho tiempo en un país es tener gente allí", concluyó el consejero delegado de Lamp.

Los ponentes hablaron también de fracaso -"se trata de hacer continuamente el ejercicio de prueba y error", afirmó Betriu- y de un futuro que coincidieron en definir de "constantemente incierto". "Debemos acostumbrarnos a vivir en un entorno volátil y cambiante que va a más, y montar estructuras que lo soporten".

La mesa redonda, a la que siguió un piscolabis amenizado con jazz, fue clausurada por el presidente de la Cecot, Antoni Abad, quien elogió tanto a sus protagonistas como el nuevo formato escogido por el Club Cecot de Màrqueting i Vendes para llevarla a cabo. Únicamente una crítica: echó en falta a alguna empresaria entre los ponentes.

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