Desde la Revolución Industrial a la Terrassa del siglo XXI

18.03.2017 | 09:12
Desde la Revolución Industrial a la Terrassa del siglo XXI

La historia de Mina Aigües de Terrassa, se remonta al momento de la Revolución Industrial en la ciudad: los caudales que se consumían en la Terrassa artesanal eran del todo insuficientes para la nueva industria textil, propulsada a vapor a través del agua. Y algunos de los fabricantes locales llegaron a trasladarse a otras poblaciones como Olesa de Montserrat, cerca del río Llobregat. Es en este contexto donde nace la nueva empresa, conocida popularmente como "la Mina". Así, la Sociedad de la Mina Pública de Aguas de la Villa de Tarrasa quedó constituida oficialmente el 17 de marzo de 1842.

La orientación hacia el desarrollo económico y social se hacía patente en su reglamento fundacional, que ponía de relieve que el destino de los caudales que se captaran era la industria y la población. Esta contribución al desarrollo dio lugar a un periodo de crecimiento importante de la actividad económica y de crecimiento demográfico en el municipio.

Nuevas fuentes
Mina se preocupaba por conseguir nuevas fuentes de abastecimiento que le permitieran atender las necesidades de todo orden que generaba una ciudad que ya era industrial. En este sentido, fue adquiriendo derechos de captación de caudales y minas particulares que existían dentro del término de Terrassa y el vecino de Sant Pere, y emprendió el ambicioso proyecto del pantano de la Xuriguera que, a pesar del lamentable y luctuoso final que tuvo, permitió un crecimiento importante de la capacidad productiva de la industria textil como respuesta a la fuerte demanda de tejidos por parte de los países europeos que se enfrentaban durante la Primera Guerra Mundial. Pero la ciudad seguía creciendo. Terrassa acogía flujos inmigratorios importantes que generaban nuevas necesidades que no se podían garantizar con los medios y recursos hídricos disponibles. Se estudiaron y probaron diferentes alternativas, hasta que, de común acuerdo con el Ayuntamiento, se optó por el proyecto de traer agua del río Llobregat. La meta no se materializó hasta 1941, con el acuerdo entre Ayuntamiento, Institut Industrial y Mina Pública, que se plasmó en el contrato de gestión ahora prorrogado.

Traer agua desde Abrera permitió atender la creciente demanda del sector textil, generada por la Segunda Guerra Mundial, con la correspondiente ulterior evolución y la llegada de nuevas corrientes migratorias hacia la ciudad durante las siguientes décadas. El crecimiento de la industria y de la población local requirió nuevos recursos hídricos que el Ayuntamiento solicitó formalmente al gobierno del Estado y que Mina Pública financió y construyó. Llegados a la década de 1970, y a pesar de las dificultades del entorno económico mundial y político en España, no paró de promover nuevos proyectos e iniciativas como la constitución de la sociedad Consorci d'Abastament d'Aigua Riu Llobregat, que construyó las primeras instalaciones de captación, tratamiento y aducción del río Llobregat para el abastecimiento regional, es decir, de la actual infraestructura pública del sistema Ter-Llobregat. También impulsó, conjuntamente con el Ayuntamiento, la construcción de la planta propia de Terrassa de tratamiento de aguas superficiales en Abrera, financiada totalmente por Mina (pero que propició que, años más tarde, el Ayuntamiento entrara a formar parte de el accionariado de la sociedad), así como la construcción de nuevos pozos de captación en nuevos lugares, y la adquisición de otros en los que el consiguió recursos hídricos y financieros para poder realizar las otras actuaciones de importancia.

Sectores no intensivos
Después, la actividad económica y empresarial se fue recuperando básicamente gracias a otros sectores no intensivos en el consumo de agua pero que, en determinados casos, continúan pidiendo unos volúmenes importantes.

Sin embargo, la ciudad iba creciendo demográficamente y se programaban nuevos planeamientos urbanísticos, que dieron lugar a un desarrollo del sector inmobiliario notabilísimo a caballo de los siglo XX y XXI.

La compañía responsable de la gestión del servicio en Terrassa supo dar respuesta con nuevas actuaciones y una intensa política de inversiones.

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