BBVA prevé que el PIB catalán suba un 2,9% aunque percibe una desaceleración

19.07.2016 | 08:10
BBVA Research anuncia que el Producto Interior Bruto en Catalunya crecerá un 2,7% en el año 2017.
BBVA Research anuncia que el Producto Interior Bruto en Catalunya crecerá un 2,7% en el año 2017.

Las previsiones que BBVA ha dado a conocer a través del informe Situación en Catalunya son de un aumento del PIB en Catalunya del 2,9% en el 2016 y de un 2,7% para 2017. Rafael Doménech, economista jefe de Economías Desarrolladas de BBVA Research y Christian Terribas, director territorial de BBVA Catalunya, presentaron ayer este documento. La intensidad de este crecimiento, basado en una mejora progresiva de la demanda interna, el aumento de las exportaciones y el dinamismo del turismo, puede verse debilitado en 2016 por la pérdida de fuerza de alguno de los soportes externos. En este sentido algunos indicadores, como el de la Encuesta BBVA de Actividad Económica en Catalunya, empiezan a señalar una posible desaceleración de la economía hacia el segundo semestre.

Adicionalmente, se han confirmado algunos de los riesgos potenciales. Así el resultado del referéndum del Reino Unido puede tener un impacto en el turismo así como en la volatilidad de los mercados. En el mismo sentido se han de considerar las incertidumbres respecto a la política económica que se va a aplicar en los próximos años, tanto a nivel de España como en Catalunya.

El consumo privado, que se aceleró de forma relevante en 2015 gracias al aumento de la renta disponible de las familias, sigue mostrando un comportamiento dinámico en el primer y segundo trimestres. El crecimiento de la renta, del empleo, un petróleo que sigue barato y un contexto de tipos de interés reducidos soportan este comportamiento. En todo caso, algunos de estos apoyos comienzan a revertir (precio del petróleo) y otros, como los efectos de la política monetaria pierden potencia, lo que redundará en un consumo algo menos dinámico en próximos trimestres.

Las señales referentes a la inversión, en particular las recogidas por la Encuesta BBVA de actividad económica en Catalunya muestran que tras haber alcanzado niveles muy favorables en 2015, el optimismo está revirtiendo en el primer semestre de 2016. Con todo, la visión es algo más favorable en servicios, por el efecto del turismo, y en construcción, por la mejora de la actividad residencial. En la industria, en cambio, la visión es más dubitativa.

Mercado inmobiliario
El mercado inmobiliario muestra un comportamiento muy favorable, con un crecimiento interanual de las ventas del 28,2% a cierre del primer trimestre de 2016, con cerca de ocho puntos por encima de la media de España. Este dinamismo también se percibe en visados de obra nueva.

El escenario planteado por BBVA Research para el periodo 2016 y 2017 es consistente con una creación de empleo próxima a los 215.000 empleos al final del bienio. No obstante, la tasa de desempleo aún se mantendrá en el 12,8 por ciento de la población activa, todavía será seis puntos superior a la alcanzada al final del anterior ciclo expansivo.

Tras el incumplimiento del objetivo de déficit por parte de la Generalitat en 2015, el Gobierno autonómico va camino de un nuevo incumplimiento en 2016, ya que alcanzar el nuevo objetivo supondría un esfuerzo de 1,3 puntos del PIB. La incertidumbre sobre cómo puede lograrse la sostenibilidad de las cuentas autonómicas y la falta de un plan con una senda clara, creíble y que se cumpla para lograrlo está ya teniendo costes sobre la economía catalana, retrasando decisiones de consumo e inversión a la espera de conocer qué políticas se llevarán a cabo. Por otro lado, en próximos trimestres cabe esperar que los ingresos evolucionen de acuerdo con la actividad económica, lo que limita el margen de actuación a una nueva contención del gasto corriente.

Además de la necesidad de corregir la posición de las cuentas públicas, la economía catalana se enfrenta, principalmente, a los siguientes retos: la necesidad de continuar incrementando el tamaño de la empresa para aumentar su presencia en mercados globales y mejorar su resistencia; crear más y mejor empleo, sin que ello implique el aumento de los desequilibrios externos de la economía; y avanzar en materia de digitalización, para no perder el tren de la cuarta revolución industrial.

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