Congreso de la UGT

Puigdemont carga contra Montoro en la clausura del congreso de UGT

11.04.2016 | 04:22
Jordi Ballart, Camil Ros, Carles Puigdemont, Matías Carnero y Josep M. Álvarez.
Jordi Ballart, Camil Ros, Carles Puigdemont, Matías Carnero y Josep M. Álvarez.

La clausura del decimoquinto Congreso Nacional de UGT, que ha elegido a Camil Ros y Matías Carnero como nuevos líderes del sindicato en Catalunya, propició la primera visita oficial a Terrassa del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. Ante los cuatrocientos delegados que han llenado durante tres días el Centre Cultural, Puigdemont no desaprovechó su intervención para comentar asuntos de candente actualidad, como la exigencia de corrección del déficit que exige el Estado a Catalunya, entre otras comunidades autónomas, que aseguró que pone en "peligro la recuperación". El presidente de la Generalitat aseguró que se ha puesto en contacto con otras cinco autonomías (Baleares, Comunidad Valenciana, Aragón, Extremadura y Andalucía) para hacer frente al plan del ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, para corregir el desfase en las cuentas.

"No queremos que todo lo que desde el gobierno catalán queremos hacer por los ciudadanos se ponga en peligro por una actitud inaceptable del representante de un gobierno (en referencia al ministro Cristóbal Montoro) y un sistema que, o cambia radicalmente, o no podrá dar respuesta a todo lo que defendemos aquí", afirmó Puigdemont. El presidente catalán remarcó que "el conflicto que tiene Catalunya no es con los ciudadanos españoles, sino con el Gobierno que representa el señor Montoro" y agregó que "Catalunya estará al lado de estas comunidades que sufrirán los recortes con los que amenaza Montoro".

"Todas las medidas de recuperación están en riesgo y esto tiene un nombre, que es el de Montoro, pero en realidad es un sistema al que representa esta persona que pone en riesgo la potencialidad del crecimiento de las empresas y el logro de los derechos laborales", declaró.

Su intervención fue previa a la de Josep Maria Álvarez, secretario general de UGT en España, y la de Camil Ros, que cerró el congreso en medio de un gran ambiente de afirmación ugetista y firme convicción en los retos de renovación y reorganización que abre el sindicato. En su intervención, Álvarez reclamó un "esfuerzo de generosidad" a PSOE, C's y Podemos para poder formar un Gobierno que denominó de cambio y de progreso, argumentando que es lo que votó la inmensa mayoría de los españoles, y aseguró que los ciudadanos no pueden esperar más tiempo.

Los parados no pueden esperar
"Yo no sé lo que pueden esperar las fuerzas políticas, cuánto tiempo pueden estar mirando a través del retrovisor, y me refiero al retrovisor de los resultados de las próximas elecciones, pero lo que sí sé es que los millones de parados no pueden esperar ni medio segundo más". Álvarez, que también participó en la clausura como secretario de UGT Confederal, volvió a recordar que el sindicato se prepara para "una reforma interna extraordinariamente importante", que dejará en tres federaciones que se articularán en "sectores fuertes y potentes, que sean la base de nuestra organización". Asimismo, Álvarez cargó contra las políticas de austeridad de la UE y la crisis de los refugiados, que definió como "indecente". En cuanto al Estado, reclamó la "necesidad de tener un nuevo gobierno que mire a la clase trabajadores y las clases populares, por eso hay que incorporen la derogación de las reformas laborales". En su primer discurso como secretario general de UGT de Catalunya, Camil Ros exigió cambios en las políticas de austeridad de Europa, España y Catalunya. "Queremos políticas industriales, de empleo, de bienestar y, renta mínima para todos. Y no podemos esperar", dijo este sindicalista.

Salario mínimo
Ros también situó la necesidad de que el salario mínimo sea de 1.000 euros para combatir la cronificación de la pobreza y la explotación laboral legal causadas por las reformas laborales. "Ahora toca la ofensiva sindical para recuperar todos los derechos laborales que hemos perdido en esta crisis", remarcó. Aprovechando la presencia de la consejera de Trabajo, Dolors Bassa, Ros le recordó que "hacen falta muchos más inspectores de trabajo para poder luchar contra los empresarios piratas".

Sobre el proceso soberanista, hizo un símil culinario: la clave para un buen arroz caldoso no son los 18 minutos del arroz (en alusión a los 18 meses de la hoja de ruta independentista), sino las "horas y horas de sofrito para que todo coccione junto" e ir añadiendo ingredientes poco a poco. Camil Ros aseguró que la lengua es la mejor herramienta de progreso social, y advirtió: "La única fractura que existe en Catalunya es la generada entre ricos y pobres".

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