Especial

La oferta de productos financieros

15.03.2016 | 13:25
Una serie de productos financieros pueden servir de ayuda para desarrollar la actividad y hacer frente a posibles incidencias económicas de particulares y pymes.
Una serie de productos financieros pueden servir de ayuda para desarrollar la actividad y hacer frente a posibles incidencias económicas de particulares y pymes.

Para cubrir sus necesidades diarias tanto las personas que se encuentran cotizando en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) como las pequeñas y medianas empresas (conocidas de forma genérica como pymes) tienen a su disposición una serie de productos financieros que les pueden servir de ayuda para desarrollar su actividad y hacer frente a posibles incidencias económicas.
A continuación se recogen los principales productos financieros que, según el portal especializado Spotcap, mejor solucionan problemas a los que se tienen que enfrentar los emprendedores en su labor diaria.
En primer lugar se encuentra la cuenta profesional, que resulta necesaria para la gestión de pagos y cobros. Mediante su utilización, no se mezclará con la cuenta personal del emprendedor. La recomendación es que conviene analizar con detenimiento las condiciones y costes por ingresos, transferencias y movimientos.
Un segundo producto, bien conocido por su uso universal, son las tarjetas de crédito. A través de ellas, por ejemplo, se pueden efectuar reservas y asumir gastos en el transcurso de los viajes de negocios.
En otro orden de cosas, hay que tener en cuenta que será necesario un aval en el momento de alquilar una oficina, nave o local comercial. Así, el banco que ha prestado el dinero se garantizará los pagos por parte de la pyme o el autónomo.
Otra clase de producto financiero en este ámbito son los préstamos para la adquisición de equipos informáticos. Consisten en que una entidad pone a disposición de una empresa una cantidad de dinero que tendrá que devolver en un plazo de tiempo determinado.

El leasing
Abundando en las opciones financiera a disposición de las pequeñas y medianas empresas y también los autónomos, el leasing constituye una opción que existe tanto para alquilar vehículos como material informático. Además, se prevé la posibilidad de que la empresa que contrata el leasing se lo quede si está satisfecha con el rendimiento.
El renting es la posibilidad de financiar un vehículo de empresa con opción de mantenimiento y sin intención de quedárselo en propiedad más adelante.
La línea de crédito es otra fórmula, en este caso para adelantar unos pagos antes de cobrar unas facturas. De este modo, una entidad presta una cantidad de dinero que otra se compromete a devolver en un plazo determinado de tiempo.
También son muy frecuentes las compras a plazos. Existe la posibilidad de que una entidad financiera adelante a la empresa que haya vendido a plazos todos los cobros de una sola vez.
Hay más productos a tener en cuenta, como el confirming. Es una operación financiera por la que una entidad se hace cargo de las facturas que una compañía tiene pendientes con sus proveedores. Pero requiere que el vencimiento esté lo suficientemente diferido en el tiempo y la solvencia del cliente sea alta.

Factoring y forfaiting
Por úlimo, tres productos financieros más. El primero es el anticipo de factura o descuento comercial. Con dicho anticipo, una empresa presenta a la entidad financiera una factura emitida a un cliente con fecha de vencimiento futuro y el banco le adelanta el dinero.
Luego está el factoring, en el que una compañía realiza una cesión mercantil de su cartera de efectos de cobro por ventas a crédito a una tercera empresa o banco, que asumen los riesgo de insolvencia. Y queda el fortfaiting o sistema para financiar la compra o la venta a plazos de una mercancía a un cliente nuevo extranjero.

Criterios para los préstamos      
Cada caja o banco tiene sus propios criterios para aceptar  un préstamo. Las entidades financieras desean asegurarse de que el cliente tenga solvencia (capacidad de devolver el préstamo). Por ello pedirán garantías personales -propiedad de bienes o recursos- o ajenas -avales-. Si no se puede acreditar solvencia existe la posibilidad de acudir a otras vías, como los microcréditos o la banca ética. En cualquier caso, hay que huir de quien promete dinero rápido y fácil o fórmulas mágicas dudosas para conceder un préstamo.

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